LA GUERRA DEL ASIENTO

 

 

Desde 1727 en Gran Bretaña reinaba Jorge II, de la Casa de Hannover. Desde todavía antes, Robert Walpole, del partido whig (liberales), actuaba como primer ministro. Walpole, inicialmente partidario de la paz, cedería finalmente a las presiones de comerciantes y parlamentarios apoyando la guerra contra España (más detalles en el CAPÍTULO 1). Hay que decir que uno de los motivos del cambio de actitud del primer ministro está en el hecho de que veía tambalearse su posición de poder político; ponerse al frente de los partidarios de la guerra le servía de relanzamiento tanto en su popularidad como en su carrera política.

 

Inicialmente, el rey inglés, Jorge II, como su ministro Walpole, no era partidario de la guerra contra España, posición cada vez más impopular. El rey inglés cambió de parecer y se embarcó en la guerra a pesar de los intentos de Walpole para convencerle de lo contrario.

 

La  ejecución de los deseos de Jorge II acabaría por costarle a Walpole su carrera política, perdiendo elecciones parlamentarias y dimitiendo en 1742. Sería sustituido por Spencer Compton.

 

Y es el rey Jorge II, después de la grave derrota británica en Cartagena de Indias –a pesar de llevar al Caribe la mayor fuerza naval y anfibia que vería la Historia hasta el desembarco de Normandía de 1944-, el máximo responsable de que el acontecimiento cartagenero apenas fuese divulgado al prohibir en su día cualquier mención del mismo.

 

(Pulsar en las imágenes para ampliarlas)

 

Charles Wager

Grabado a tinta de John Faber

National Portrait Gallery, Londres

El el cargo de Secretario del Almirantazgo figuraba Josiah Burchett, político del partido whig que en 1739, año de inicio de las hostilidades,  contaba con 73 años. El primer lord del Almirantazgo era Charles Wager, persona de avanzada edad y almirante que había participado en la guerra contra España de 1727 defendiendo  la posesión de Gibraltar.

 

No había dudas en el Almirantazgo respecto a dónde golpear: en las colonias españolas de América. El golpe se llevaría a cabo tanto en los puertos caribeños como en los mares del sur, allá donde las defensas españolas eran más débiles. Para ello, con gran entusiasmo, pondrían en juego todo su potencial naval.

Josiah Burchett, por George Vertue

National Portrait Gallery, Londres


Completamente decididos a la guerra, comenzaron a operar mucho antes del estallido de las hostilidades. Como la prioridad era hacer caer el imperio español y este imperio era un escenario muy extenso, el plan estratégico combinaba varios frentes navales. La llave que abría el cerrojo sudamericano era Cartagena de Indias. Ahí se estrangulaba el comercio de América del Sur. Los ingleses sabían que era fundamental tomar esa ciudad con su importante puerto. Naturalmente, el comandante de la plaza española, Don Blas de Lezo, también conocía la importancia de Cartagena de Indias.

 

Una condición importante y necesaria para el éxito del plan inglés era actuar con rapidez, dado que la marina española había iniciado su rearme y recuperación (aunque aún lejos de cubrir todas las necesidades). Por tanto, a los ingleses les interesaba golpear en el Caribe antes de que le diese tiempo a España a enviar a América importantes refuerzos.

 

En Centroamérica había dos zonas donde se concentraban las principales rutas del transporte del comercio, del oro y de la plata americanos.

 

La primera zona, al norte, la comprendían Veracruz, Acapulco (en la fachada del Pacífico) y La Habana. Esta zona era la vía de entrada del comercio con China y Filipinas mediante el famoso galeón de Manila. A través del Pacífico llegaban a Acapulco los codiciados productos asiáticos y, a su vez, se transportaban de vuelta tanto los productos europeos como los metales preciosos  americanos de lugares como Guanajuato o Taxco. Acapulco estaba unida por vía terrestre con Veracruz, importante puerto comercial donde recalaba la Flota de Nueva España. Por su parte, La Habana era enclave estratégico y punto de reunión de las Flotas de Nueva España y de Tierra Firme. La Habana, además de contar con buen número de población, poseía importantes astilleros y era el puerto más importante.

 

NOTA: más información sobre las Flotas de Indias en el  CAPÍTULO 14

 

La segunda zona, al sur, la componían Portobelo, Panamá y Cartagena de Indias. A Panamá, en el Pacífico, llegaban el comercio y las riquezas sudamericanas de lugares como Perú y Chile. Este tráfico se llevaba a cabo mediante la llamada Armada de los Mares del Sur, cuya base estaba en El Callao. Desde Panamá se transportaban por tierra los productos de este comercio hasta Portobelo. Cartagena de Indias era una plaza de importancia estratégica vital, pues era base de la Flota de Tierra Firme y puerto de entrada y salida del comercio peninsular.  La Flota recalaba en Cartagena y esperaba que llegasen los productos de comercio y los caudales a la cercana Portobelo. Cuando esto ocurría se le avisaba para que se dirigiera a Portobelo, donde embarcaba las mercancías. Cargada, la Flota volvía a su base, Cartagena de Indias, y después se dirigía a La Habana, donde se reunía con la otra Flota, la de Nueva España, que transportaba el comercio de la zona norte. Ambas, reunidas, volvían a la península.

ZONA NORTE:

Acapulco,

Veracruz

y

La Habana

como puerto

más importante

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ZONA SUR:

Panamá,

Portobelo

y Cartagena

como

puerto

más

importante


 

 

Plan estratégico inglés.

El objetivo más importante era estrangular las rutas comerciales, lo que se producía en Panamá-Portobelo. Anson, con una escuadra por el Pacífico, atacaría en combinación con el ataque de Vernon en aguas caribeñas. La escuadra de Vernon, reforzada con la de Ogle, debían tomar Cartagena de Indias. Objetivos secundarios serían plazas caribeñas de las actuales Colombia y Venezuela, como Santa Marta o La Guaira. Seguidamente, haciendo caer La Habana, las demás plazas españolas caerían una tras otra al quedar aisladas.

Jamaica se ha distinguido en color por ser la base de operaciones inglesa.

Mapa de elaboración propia.

 

 


Para hacer caer las dos zonas españolas (lo que equivale a decir las rutas comerciales españolas) y, como consecuencia, el colapso del imperio español en América (es decir, su caída), los ingleses pretendían realizar su plan en cuatro fases.

 

1ª.- Conquista de Portobelo. Se consideraba un objetivo más importante que Veracruz. A continuación:

2ª.- Conquista de Cartagena o de La Habana. Debían decidirse por una, porque estimaban que sus fuerzas no eran suficientes para asaltar y ocupar ambas simultáneamente. Una vez desgajada en manos inglesas una de las dos plazas estratégicas, se tomaría:

3ª.- La Habana (o Cartagena, según lo que se hubiera asaltado primero). Con las dos plazas más estratégicas, que además eran las bases navales más importantes, Centroamérica y México (los enclaves de Veracruz y Acapulco), sin apoyos navales, caerían con relativa rapidez. Finalmente se procedería a la cuarta fase:

4ª.- Resto de las islas del Caribe, que caerían fácilmente al haber quedado completamente aisladas.

 

Para conseguir el estrangulamiento comercial así como el aislamiento y caída de Cartagena de Indias (por consiguiente, de Sudamérica, dado que se decantaron por atacar esta plaza antes que La Habana) se realizaría una acción ofensiva combinada de dos fuerzas navales: el vicealmirante Vernon por el Caribe y el comodoro Anson por el Pacífico.

 

De las dos floas destinadas a tal fin, la más poderosa (Vernon se reforzó considerablemente con la llegada de la escuadra de Ogle) se dirigiría al Caribe dado que allí estaban las ciudades españolas mejor fortificadas. Mientras Vernon se hacía dueño del istmo de Panamá por el lado caribeño, Anson debía penetrar por el estrecho de Magallanes y remontar las costas de Chile, donde debía destruir la fuerza naval española de la zona (la Armada de los Mares del Sur, con base en El Callao), tras lo cual se dirigiría a Panamá para dominar el istmo por ese lado.

 

Las fuerzas inglesas a uno y otro lado estrangularían así las rutas marítimas españolas estableciendo contacto entre ellas a través de la estrecha franja del istmo de Panamá. De esta forma se cumplirían rápidamente la primera y segunda fase del plan.

Ciudad de Acapulco con su castillo en 1742.

Archivo General de Indias. Sevilla.

 

La llegada del galeón de Manila era un acontecimiento extraordinario que transformaba la traquila ciudad en otra bulliciosa, celebrándose una Feria de comercio.

(Pulsar en las imágenes para ampliarlas)

 

Los british se decidieron por atacar Cartagena antes que La Habana porque esta última contaba con mayor cantidad de soldados. Sin embargo, Cartagena estaba dotada con mayor número de piezas de artillería, pero los ingleses contaban con que sus navíos, que exhibirían una superioridad artillera aplastante, serían capaces de contrarrestar la artillería cartagenera. Habiéndose decidido por atacar Cartagena antes que La Habana, la escuadra de Brown controlaría Cuba, en la zona norte, mientras Vernon y Anson llevaban a cabo la acción ofensiva en la zona sur.

 

En resumen, con el consiguiente estrangulamiento del comercio y las rutas marítimas el imperio español iba a caer como un castillo de naipes, salvaguardando Inglaterra sus propias costas al mismo tiempo, pues sólo tendría que cuidar de protegerse en el Báltico, Mar del Norte y Canal de La Mancha, pero acciones navales en estas aguas europeas eran improbables dado que el escenario de la guerra se llevaría al Caribe, muy lejos de sus costas


 

NOTA:  las acciones de Vernon y Anson se irán detallando en otros capítulos, ver  ÍNDICE.

 

Para Gran Bretaña existía una gran duda y un importante inconveniente. La duda: cuál iba a ser el papel de Francia, dado que esta nación era aliada de España. Nuestro país vecino, que se había mantenido neutral hasta el momento, está ahora alistando fuerzas navales en el puerto de Brest, pero nadie sabe qué piensa hacer Francia exactamente. El inconveniente: el hecho de que no tenían marinería suficiente para un plan tan ambicioso con tantos barcos a la vez.

 

Por parte española, en socorro de las plazas americanas se prepararían dos escuadras para contrarrestar el plan inglés. Una zarparía en octubre de 1740, al mando de José Alonso Pizarro, quien en agosto de 1739 había cumplido exitosamente la misión de traer azogues y caudales a la península. La nueva misión de Pizarro es dirigirse hacia El Callao, pasando por la terrible zona de Tierra de Fuego y Estrecho de Magallanes, en persecución de la escuadra inglesa de Anson. Esta expedición al Pacífico se desarrolla en el CAPIÍTULO 4.

 

La otra escuadra zarpará en julio de 1740 al mando de Pedro de Torres y Morales e irá al Caribe, reforzando la presencia española en el teatro de operaciones. No alcanzará, por supuesto, a equilibrar la superioridad numérica inglesa, pero sí será una fuerza considerable. Se detallará en el CAPÍTULO 12.

 

Además, España nombra a un militar reputado, el teniente general Sebastián de Eslava y Lazaga, nuevo virrey de Nueva Granada, quien se dirigirá a Cartagena de Indias con dos navíos en octubre de 1739.

 

Todos parecen prepararse para lo inevitable. Aunque todavía no se haya declarado la guerra formalmente nadie parece dudar de que, más pronto que tarde, estallará el conflicto.

 

Ansiosos por entrar en guerra y enriquecerse cuanto antes con el comercio americano, ya el 8 de marzo de 1738 (la guerra no se declararía hasta final de octubre de 1739, falta más de un año) zarpa la primera escuadra que envía Gran Bretaña hacia el Caribe,  al mando del comodoro Charles Brown (ver también CAPÍTULO 1). Está compuesta por 3 fragatas y 2 navíos, siendo estos:

 

 

            Hampton Court (70)

Windsor Castle (60)

 

 


El Almirantazgo dispuso que otras unidades que en esos momentos se encontraban en diversos puntos del Atlántico se unieran a la escuadra de Brown. Y este, al llegar a Jamaica, uniría a su escuadra otras unidades que tenían su base en dicha isla. De manera que, finalmente, la escuadra del comodoro Brown acabó siendo considerablemente mayor que la partió de Gran Bretaña: 4 navíos y otros 10 barcos de guerra (sumados fragatas y buques menores). Los navíos son:

 

 

 

 

 

            Hampton Court (70)

Windsor Castle (60)

Dunkirk (64)

Falmouth (50)

 

 


Entre abril y agosto de 1739, meses antes de declararse las hostilidades, el Almirantazgo envía sendas  escuadras al mando de Nicholas Haddock y de Chaloner Ogle a interceptar los navíos españoles de Pizarro que venían cargados de América, como vimos anteriormente.

 

En junio de 1739 el Almirantazgo ordena reclutar marineros en todos los puertos ingleses y al mes siguiente se ordena el embargo de buques mercantes.


En agosto, la Royal Navy está alistando más de 100 buques de guerra, con la posibilidad de armar otros 50 buques (entre ellos seis navíos de 80 cañones o más) en breve tiempo. Para esta guerra Gran Bretaña está poniendo toda la carne en el asador. Pero alistar tantos barcos conlleva el problema de conseguir los suficientes marineros y soldados.

 

No obstante, los planes británicos eran grandiosos: en 1739 esperaban alistar 18.000 y conseguir otros 35.000 al año siguiente. Al final esperaban contar con la buena cifra de 55.000 hombres.


Para ello recurrieron tanto a precipitadas levas forzosas como a tomar a la fuerza marineros de buques mercantes. Además, el gobierno inglés adoptó medidas para facilitar el pronto alistamiento, como aumentos de sueldo para soldados y marineros, facilidades para la atención sanitaria de las familias de los hombres alistados, etc. Incluso el rey Jorge II prometió libertad para todos presos que se enlistasen.

 

Para acortar el tiempo de entrenamiento de los nuevos marineros, se adopta la solución de movilizar con carácter forzoso a las tripulaciones civiles de marinos que ya estaban instruidas.

La batalla de Cartagena de Indias. Francisco Javier Membrillo Becerra. Publidisa, 2011.

 

(Pulsar en las imágenes para ampliarlas)

 

Coronel Gooch. El pintor es desconocido

Por último, recurrieron a sus colonias de América del Norte: Georgia, Pennsylvania y, sobre todo, Virginia.  A los reclutados en las colonias, que fueron concentrados en Williamsburg (Virginia) se les prometen nuevas tierras y riquezas, y se les concede ser mandados por sus propios conciudadanos, que eran propietarios de ricas plantaciones agrícolas o adinerados comerciantes. Entre ellos se encontraba Lawrence Washington, miembro de una bien acomodada familia y hermano mayor del futuro primer presidente de EE.UU., George Washington. El mando del contingente americano de cerca de 3.000 hombres (el reclutamiento quedó por debajo de las expectativas) se asignó al Alexander Spotswood. Pero murió repentinamente antes de embarcar.  En su lugar se nombró como jefe del Regimiento Americano al coronel William Gooch, que era el Gobernador de Virginia desde 1727.

 

Lawrence Washington no fue el máximo responsable del grupo americano, como algunas fuentes indican, sino un capitán integrado en este grupo. Este contingente de colonos americanos fue llevado a Jamaica, adonde llegaron en enero de 1741.


¿Un resumen? Sí: los british tenían mucha prisa. Eran miles de hombres a reclutar en muy poco tiempo. Y un imperio a derribar cuanto antes.

 

El 4 de agosto de 1739, también meses antes de iniciarse la guerra, zarpa una escuadra al mando del vicealmirante Edward Vernon con destino a Port Royal, en Jamaica. Es la segunda escuadra que envía Gran Bretaña al Caribe (la primera, como hemos visto más arriba, fue la del comodoro Brown). Sin contar fragatas y unidades menores, la escuadra la componían los navíos:

 

 

(Vernon)               Burford (70)

Worcester (60)

Princess Louisa (60)

Strafford (50)

Norwich (50)

 

 


Dado que eran las fechas en las que se esperaba la llegada desde América de la escuadra de Pizarro (ya dicha anteriormente), y cumpliendo las órdenes recibidas de cometer toda suerte de actos de hostilidad contra los españoles, tanto barcos de guerra como de comercio, la escuadra de Vernon, al igual que los buques de Haddock y de Ogle, realizó labores de vigilancia de las costas españolas con el fin de capturar o hundir cualquier barco de bandera española, misión para la que prometió grandes recompensas. Pero, especialmente, los que se esperaban de Pizarro, cargados de caudales.

 

Todo esto, recordemos, meses antes de la declaración de guerra.

Los buques de Haddock, enviados a amenazar las costas españolas, compensaron pobremente su fracaso al capturar unos mercantes españoles que llevaron a Inglaterra y Gibraltar. Aunque el valor de la captura era elevado, para desgracia de los británicos los buques españoles estaban asegurados en Londres, perdiendo el importe la compañía aseguradora al ser capturados los buques en tiempos de paz.

 

Con el resto de buques bajo su mando, Vernon alcanza la isla de Madeira a finales de agosto. Allí se entera de que los buques de Pizarro han burlado las patrullas inglesas, entrando en Santander. Posteriormente, Vernon llega a la isla de La Antigua, en las Antillas, donde reaprovisiona víveres.

Vista actual del English Harbour, en la isla La Antigua


Zarpa nuevamente, pasa cerca de la isla de Saint Kitts (denominada en español San Cristóbal) y finalmente llega a Port Royal el 26 de octubre de 1739, donde aumenta su escuadra al añadir los barcos del comodoro Charles Brown surtos en aquel puerto desde tiempo atrás. 

 

Ahora Vernon, además de fragatas y buques menores, tiene bajo su mando los navíos:

 

 

(Vernon)                       Burford (70)

(Brown)            Hampton Court (70)

Dunkirk (64)

Worcester (60)

Windsor Castle (60)

Princess Louisa (60)

Strafford (50)

     Falmouth (50)

Norwich (50)

 

 


Esta es la primera y ya poderosa escuadra de Vernon en el Caribe, compuesta por un total de 18 barcos y unos 800 cañones. En esos momentos, en Cartagena de Indias don Blas de Lezo solo cuenta con tres navíos de 64 cañones (uno de ellos, el Conquistador, necesitado de reparaciones).

 

Al despliegue naval inglés le había precedido la actividad del comodoro Brown que desde 1738 estaba destinado a Jamaica. Y, en efecto, el comodoro, en agosto de 1939, aún sin declararse la guerra, destruye cerca de La Habana dos balandras españolas y captura otra. Luego, en septiembre, realiza un ataque a Puerto María provocando destrucción de viviendas y bienes.

 

Su misión teórica era proteger el comercio inglés en el Caribe. En serio.

 

El 20 de agosto el gobierno británico había realizado una declaración de represalias, coincidiendo en el tiempo con el despliegue naval ya realizado y la actividad de las flotas de Brown, Haddock, Ogle y Vernon en el Atlántico y en el Caribe. Muy oportuno el momento para declarar represalias, claro.

 

La guerra la declararía Gran Bretaña a España el 23 de octubre de 1739, oficializándola el 30 del mismo mes al hacerla pública.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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