LA GUERRA DEL ASIENTO

 

 

Edward Vernon Buck nació en Queen Square, Westminster, Londres, el 12 de noviembre de 1684, segundo hijo de James y Mary Vernon. Era, por tanto, cinco años mayor que nuestro Blas de Lezo. Su padre, James Vernon, pertenecía a la burguesía acomodada inglesa y había desempeñado varios cargos de cierta importancia en la época (fue secretario del rey Guillermo III).

 

A los siete años fue enviado a la Westminster School, permaneciendo en ella hasta cumplir dieciséis años, e ingresó voluntario en la marina de guerra inglesa en el año 1700 siendo destinado al HMS Shrewsbury, después al HMS Ipswich y poco después al HMS Maria. En 1702 fue ascendido a teniente y destinado al HMS Lennox.

 

Fue trasladado al HMS Barfleur, buque insignia del almirante Cloudisley Shovell, con el que estuvo en la toma de Gibraltar y en la batalla naval de Vélez-Málaga, esta última frente a una flota donde prestaba servicio un joven Blas de Lezo.

 

 (Pulsar en las imágenes para ampliarlas)

 

Vista de Gibraltar (Ashmolean Museum, Oxford), uno de los destinos de Edward Vernon

Después, sirviendo en el HMS Britannia, estuvo en la toma de Barcelona en 1705. Fue nombrado capitán en 1706, y como tal estuvo al mando del HMS Rye, que fue un buque que escapó al desastre inglés en las islas Scilly en 1707 donde murió el almirante Shovell y 2.000 hombresTras realizar diversos servicios durante los años de la Guerra de Sucesión española, regresó a Inglaterra en 1712. Fue enviado al Báltico entre 1715 y 1719. A partir de 1721 fue miembro de Parlamento. Luego vuelve al servicio activo hasta 1726 y fue enviado a Gibraltar embarcando en el HMS Grafton, tiempo durante el cual fue nuevamente ascendido de graduación.

 

Hay un periodo que las fuentes británicas (las que lo mencionan, pocas, tal como ocurre con la información oficial de The Royal Navy Museum) suelen dejar confuso: el comprendido entre 1719 y 1721. Vernon fue ascendido a comodoro y llegó a Jamaica en febrero de 1720 al mando del navío HMS Mary, de 60 cañones, para hacerse cargo de la pequeña flota entonces allí destinada. No estuvo mucho tiempo en aguas caribeñas pues dejó de ser comandante del Mary en septiembre de 1721, ya en Inglaterra, a donde había regresado, y fue cuando se hizo Parlamentario, como hemos visto en el párrafo anterior.

Lo que se está ocultando es el episodio ocurrido en enero de 1721 cuando Vernon regresa desde Jamaica a Inglaterra: se encontró con el navío Catalán (62 cañones), al mando del entonces jefe de escuadra don Antonio Serrano, combate del que Vernon salió muy mal parado (no llegó a Inglaterra hasta mucho después), poniendo a la fuga a su navío HMS Mary.

 

Es el episodio que Rafael Monleón, uno de los grandes pintores españoles de temas navales, reflejó en 1888 en un precioso cuadro que puede admirarse en el Museo Naval de Madrid.

Combate del Catalán contra el Mary. Museo Naval de Madrid.

El español, a la derecha, bate con ventaja la popa del inglés.


Admiral Edward Venon (1684-1757), obra de Charles Philips.

National Maritime Museum, Londres.

Este retrato fue pintado inicialmente cuando Vernon era capitán y se alteró después al ser ascendido a vicealmirante.

En fin , recordado y no ocultado ese “inconveniente biográfico”,  se hizo parlamentario en 1721 y partidario acérrimo de la guerra contra España. Dado que en los últimos años no había tenido muchas oportunidades de demostrar su “ardor guerrero” parece que encontró alivio en la política. Obtuvo escaño por primera vez por Penryn, Cornwall,  en las elecciones de 1722. Durante todo este tiempo alternó destinos en la Royal Navy y funciones parlamentarias. En 1728, nuevamente en paz, reasumió funciones parlamentarias. Como ferviente partidario de la guerra que era, consideraba a los spaniards unos enemigos a los que había que arrebatar el comercio americano, y a Walpole, primer ministro inglés, un cobarde por no declarar abiertamente la guerra contra España, clamando venganza por lo que consideraba permanente ultraje español al comercio inglés en la Indias.

 

En 1729 se casó con Sarah, hija de Thomas Best, y vivieron en Nacton, cerca de Ipswich, Suffolk. Tuvieron tres hijos.

 

Vernon iba ganando posiciones frente a los políticos liderados por Walpole y sentía detrás el aliento de la opinión pública, convenientemente espoleada por otra parte, que iba siendo cada vez más sensible a las bravatas del marino. Su prestigio político ganaba enteros. Además, contaba con su experiencia anterior cuando durante un tiempo había sido destinado a Jamaica. Aseguraba que el Caribe era el lugar donde España era más vulnerable.


Los partidarios de la guerra fabricaron un golpe de efecto en el Parlamento, llevando a Robert Jenkins a que explicara un antiguo incidente ocurrido con un guardacostas español. Su nombre serviría para denominar este conflicto como Guerra de la Oreja de Jenkins.

 

Apoyándose en los intereses de los comerciantes, postulaba Vernon que los ingleses no debían seguir viendo sus barcos inspeccionados por los guardacostas españoles, lo que era para él un humillación que no podía permitirse. Para Vernon, Gran Bretaña podía y debía ser la dueña de los mares de las Antillas y del Sur.

 

La posición política de Vernon se podía resumir, simplemente, con una frase: “No habrá paz con España”. Aseguró al Parlamento que capturaría Portobelo y tras él Cartagena de Indias y, como un castillo de naipes, caería el imperio español, haciendo así morder el polvo a los españoles. En su encendido discurso al Parlamento inglés, Vernon aboga por arrebatar a España las minas del Perú y las riquezas de El Dorado, explicó que haría caer Puerto Rico, Chagre, Veracruz, La Guaira, Portobelo, La Habana, Cartagena de Indias … en resumen y dicho en plata, el british se autodefinía capaz de acabar con todo lo que se le pusiera por delante que fuese español. Y dijo : “Una vez que tengamos Portobelo y Cartagena de Indias, todo le será perdido ( … ) dadme seis navíos y tomaré Portobelo”

 

Por lo que se ve, la altanería y la soberbia de Vernon le venía de antiguo, mucho antes de su intento de conquistar Cartagena de Indias. Se sentía cabeza de los partidarios de la guerra y el Parlamento, en el que ya llevaba años de tarea política, lo consideraba uno de los suyos. En julio de 1739, como se había mostrado públicamente tan ferviente partidario de dar una lección definitiva a los españoles, cedió Walpole y cedió el Almirantazgo: fue ascendido a vicealmirante para que se hiciese cargo de la escuadra que se preparaba para ser lanzada al Caribe. El Parlamento, encendido por aquellos que deseaban de la guerra, le da la orden de salida inmediata hacia América y le asigna parte de los medios ya alistados, sin esperar a que todo el contingente militar que se estaba preparando estuviese dispuesto.

 

Al mando de la expedición llegó a América sabiéndose la cabeza visible de los partidarios de la guerra contra España. Cuando llegaron las noticias de la captura de Portobelo, una plaza en realidad prácticamente indefensa, hubo festejos en Londres y el día de su cumpleaños fue igualmente celebrado, incluso encendiendo todas las luces de la ciudad de Londres. Además, como es sabido, se emitieron medallas conmemorativas para ensalzar las hazañas del nuevo héroe de la patria británica.

 

En la actualidad, la información oficial de la Royal Navy indica que “contra todo pronóstico” Vernon no solo conquistó la fortaleza de Portobelo (se refiere al castillo de Todofierro) sino incluso la propia ciudad.

Retrato de Edward Vernon, por John Faber Jr., grabado a tinta de 1740.

National Portrait Gallery, Londres.

El lector puede encontrar detallada la captura de Portobelo en el CAPÍTULO 9.

 

Mientras la flota inglesa estaba en Jamaica, las tripulaciones solían tener riñas, juergas y borracheras. Muchos pasaban tanto tiempo en los prostíbulos que se dejaban allí la paga. Todo esto irritaba a Vernon, que era hombre que deseaba férrea y formal conducta en sus marineros. En agosto de 1740, harto de las borracheras e indisciplinas de sus tripulaciones, el vicealmirante inglés prohibió tomar ese infernal ron que enloquecía las mentes y quemaba los estómagos, y dispuso que la ración diaria de ron expedido a los marineros de la flota debía ser diluido con tres partes de agua por una parte de ron, medida con la que esperaba evitar las pasiones brutales entre sus hombres así como reducir la embriaguez de su flota.

 

Vernon era conocido por su particular gusto en el  vestir, pues solía portar una capa de un tejido grueso llamado grogram, motivo por el que al vicealmirante hacía tiempo que le habían dado un apodo en la Royal Navy: Old Grog. Los marineros tomaron el apodo de su vicealmirante para darle nombre al ron diluido, en proporción de tres partes de agua por una de ron como se ha dicho, bebida a la que inicialmente llamaron Grog Vernon.  Este es el origen del nombre  del ron aguado que se sirvió a partir de entonces en la Royal Navy, el famoso grog, recordando así al hombre que lo introdujo.


Tras el asalto a Portobelo y convertido por la propaganda (impulsada por él mismo) en un héroe nacional, en 1741 Vernon se lanzó contra Cartagena de Indias con la intención de dar un golpe de muerte al imperio español en América. Para ello se prepara en Jamaica una enorme  escuadra (186 barcos) cuando ya era evidente su rivalidad con Blas de Lezo a quien el almirante inglés lo señala en sus cartas como a un adversario epónimo porque era un símbolo de la resistencia española frente a la ambición inglesa.

 

Su ataque se convierte en un gravísimo desastre británico, tras lo cual regresó a Jamaica. La derrota fue de tal magnitud que en Inglaterra llegó a prohibirse que se publicase o hablase sobre ella. La historiografía británica suele referirse a estos hechos oscilando desde la ignorancia de los mismos, y por consiguiente de la derrota, hasta la explicación confusa de lo ocurrido, pasando por relatos brevísimos que caminan rápidamente y de puntillas por encima de lo ocurrido. Siempre intentando salvar las apariencias, o minimizar la realidad, o haciendo esfuerzos literarios que hasta parecen inventarse una victoria, todo con tal de evitar la palabra derrota y sus sinónimos. Incluso hoy día.

 

Por ejemplo, en la información de la página web oficial del Royal Naval Museum, sección Library, puede leerse que Vernon bombardeó Cartagena de Indias, tras lo cual discutió con Wentworth (el general de las tropas de tierra) el lugar idóneo para realizar un desembarco pero, lamentablemente, Wentworth  no se llevaba bien con Vernon (de Wentworth dice que “no era un hombre capaz”, hay que dejar impoluto el brillo de la Navy), y al no llevarse bien “se perdió el tiempo para decidir dónde desembarcar el ejército”, así que para cuando lo hicieron fueron rechazados y la operación “tuvo que ser abandonada”. Es decir, fueron rechazados pero no existió una derrota propiamente dicha sino que, simplemente, desistieron de continuar. Todo porque algunos ingleses no se llevaban bien entre ellos.

 

Adicionalmente, se explica, una epidemia de fiebre amarilla  hizo que volvieran a Port Royal, en Jamaica, pero en ningún momento se hace mención ni al poco número de defensores que se opusieron al numerosísimo ejército inglés y a la más grande escuadra que verían los siglos hasta el día D en Normandía, incapaz de tomar Cartagena de Indias, ni se menciona a ningún español. O sea.

 

Después de Cartagena de Indias, Vernon se decidió a atacar Santiago de Cuba, ataque que se saldó nuevamente en fracaso. Las acciones menores por el Caribe no convencieron y sus disputas con el general Wentworth llegaron a ser de escándalo. A finales de 1742 el Almirantazgo decidió llamar a Vernon de vuelta a Inglaterra. A partir de entonces a Vernon le asaltan temores de ser ridiculizado en el Parlamento y en el Almirantazgo. Llegó a Gran Bretaña el 6 de enero de 1743, desembarcando en Bristol, donde se le recibió como a un gran héroe nacional, tras lo cual fue recibido en Londres el 24 del mismo mes en loor de multitudes.

A pesar de su fracaso en el Caribe, Edward Vernon tuvo el mejor fan incondicional en Lawrence Washington, hermano del primer presidente de EE.UU., George Washington. A su regreso al hogar virginiano Lawrence demostró hasta qué punto admiraba al inglés, bajo cuyas órdenes estuvo en Cartagena de Indias en 1741.

 

En efecto: el monte Vernon no es propiamente un monte sino más bien una ligera y muy suave colina que se alza en Virginia sobre el río Potomac, a unos 24 kilómetros de la capital estadounidense, Washington. En esa colina se encuentra la casa de madera de dos plantas, al mejor estilo georgiano, que un día perteneció a George Washington, el legendario héroe de la independencia de Estados Unidos. La hacienda posee un enorme prado ajardinado y también la tumba del primer presidente de EE.UU. Actualmente, Mount Vernon es un lugar venerado en EE.UU.

 

El padre de George Washington se estableció allí en 1735 tras comprar la propiedad para residencia de la familia. Lawrence Washington, hermano de George, la heredó.

Retrato de Lawrence Washington, de artista desconocido, fechado en 1743.

Mount Vernon Ladies' Association


Y fue Lawrence quien cambió el nombre original de la propiedad, Little Hunting Creek,  por Mount Vernon, en honor del vicealmirante inglés que atacó Cartagena de Indias, de quien era profundo admirador.

 

(Pulsar en las imágenes para ampliarlas)

Mount Vernon en 1792, pintura atribuída a Edward Savage. Muestra a George Washington y su familia paseando por los jardines junto a la casa familiar. Al lado, una fotografía actual de la misma mansión convertida hoy en un venerado lugar histórico muy visitado por los estadounidenses.

 


Durante el tiempo que Vernon estuvo en el Caribe mantuvo su condición de miembro del Parlamento, a donde volvió como representante de Ipswich. Comenzaron a correr rumores y críticas a su labor en la guerra, y relatos escritos por hombres que habían estado bajo su mando dando versiones muy diferentes a la oficial, que lo aupaba a la categoría de héroe, y también aparecieron panfletos contra el Almirantazgo.

 

En 1745 fue destinado a la Flota del Mar del Norte, en el que será su último mando operativo. Pronto fue depuesto, regresando a Inglaterra en 1746. No volvió a servir a la Royal Navy.

 

Este cese fulminante es otro episodio de explicación algo confusa y versiones contradictorias. La explicación edulcorada (¿o deberíamos llamarle“oficiosa”?) dice que Vernon, estando destinado al Mar del Norte, pidió ser ascendido a Comandante en Jefe de la Flota, a lo que el Almirantazgo se negó. Al no darle el ascenso, Vernon, decepcionado, renunció a la Navy y prefirió retirarse. Cada lector es libre de creer aquello que guste pero, en mi caso, permítanme que dude de esta versión.

 

La que creo es distinta. Desde tiempo atrás corrían por las calles de Londres rumores y pasquines que contradecían el relato oficial de lo ocurrido en el Caribe y negaban que Vernon fuese un héroe, dando cuenta del desastre que había sucedido. Ante el Almirantazgo, Vernon siempre había defendido su honorable versión y echó siempre  las culpas al general Wentworth. El rey Jorge II estaba irritado no solo por el perjuicio a su prestigio, sino también por la alteración del orden público y por la vergüenza de un desastre inaudito que cada vez  era más difícil de ocultar a la opinión pública, al Parlamento y a las naciones europeas.  Pero el Almirantazgo y el rey sabían la verdad de lo ocurrido y por ello Vernon había caído en descrédito debido a su fracaso en Cartagena de Indias y, en general, en todo el Caribe. En un contexto así, Vernon fue destinado al Mar del Norte mientras que aparecían por Londres nuevos pasquines, al parecer anónimos, en los que un Vernon enojado exponía sus quejas, se revelaban comunicaciones entre Vernon y sus mandos, y se criticaba a la Royal Navy. El acoso de los panfletarios y de la opinión pública provocó la caída del almirante Wager, su protector en el Almirantazgo. Vernon echó un pulso al Almirantazgo, pidiendo el ascenso a Comandante en Jefe el 1 de diciembre de 1745. Y el Almirantazgo aprovechó la ocasión para deshacerse de una grave molestia, expulsándolo del servicio a principios de 1746, borrando de la lista de oficiales de marina a un hombre al que ya veían como incompetente y en exceso vanidoso. Un hombre que ponía en serios aprietos el honor de la Royal Navy y al que acusó de ser el autor de los insidiosos pasquines. En una situación así, probablemente todos pensaron que lo mejor era callar.

El Almirantazgo británico, en la actualidad

El rey inglés entró en cólera y prohibió que se hablase o escribiese cualquier cosa referente a lo ocurrido en Cartagena de Indias. Se pretendió así echar un manto de silencio a la Historia. Todo con tal de esconder la derrota. Vernon, por su parte, una vez que regresó desde el Mar del Norte a tierra inglesa se dedicó a sus labores en el Parlamento, pues seguía siendo representante de Ipswich. Vivió en su casa de Nacton. Político conservador, mantuvo enfrentamientos con los parlamentarios liberales. Hasta su muerte siempre afirmó que el culpable del fracaso ocurrido en el Caribe era el general Wentworth por su incompetencia militar.

Edward Venon murió en Nacton el 30 de octubre de 1757. Su muerte acaeció 16 años después del desastre inglés en Cartagena de Indias. Tenía 73 años. Fue su única victoria sobre Lezo: si no lo pudo vencer por lo menos sí lo sobrevivió. Según la información oficial tanto del Royal Naval Museum como de la Abadía de Westminster, Vernon fue enterrado junto a su esposa en Nacton (Suffolk), en la iglesia del pueblo.

 

Un sobrino suyo, lord Francis Orwell, logró años después de su muerte que, a regañadientes,  las autoridades accedieran a que a su tío se le erigiese un monumento nada menos que en la Abadía de Westminster, en el transepto. Este sobrino corrió con los costes. El monumento es una de las últimas obras del escultor Michael Rysbrack y muestra una figura de la Fama con una ofrenda floral sobre el busto de Vernon. También muestra trofeos navales, una coraza romana y al dios griego Hércules, entre otros adornos y alegorías.

 

En el pedestal puede leerse: Como recuerdo de su gratitud y las virtudes de su benefactor, este monumento fue erigido por su sobrino FRANCIS Lord ORWELL en el año 1763.

 

También se colocó un epitafio que formaría parte (y en los puestos más altos) de un imaginario “top ten” de los epitafios más escandalosos y disfrazadores de la Historia:

Admiral Edward Vernon (1684-1757) , obra de Thomas Hudson.

En la esquina inferior izquierda se ve una escena del ataque a Portobelo, mientras que en la esquina inferior derecha aparece la fecha del cuadro: 1750.


Sacred to the memory of EDWARD VERNON Admiral of the White Squadron of the British Fleet. He was the second son of JAMES VERNON, who was Secretary of State to King William the III, and whose abilitys & integrity were equally conspicuous. In his youth he served under the Admirals SHOVELL & ROOKE. By their example he learned to conquer; by his own merit he rose to command. In the war with Spain of MDCCXXXIX he took the Fort of Porto Bello with six ships, a force which was thought unequal to the attempt. For this he received the thanks of both Houses of Parliament. He subdued Chagre, and at Carthagena conquered as far as naval forces could carry victory. After these services he retired without place or title from the exercise of publick to the enjoyment of private virtue. The testimony of a good conscience was his reward, the love and esteem of all good men, his glory. In battle; though calm, he was active, & though intrepid, prudent: successfull yet not ostentatious, ascribing the glory to God. In the Senate, he was disinterested, vigilant and steady. On the XXXth day of October MDCCLVII he died as he had lived, the friend of Man, the lover of his Country, the father of the poor, aged LXXIII.

 

Sí, estimado lector, frótese los ojos y vuelva a leelo. Fíje su mirada, especialmente, en esa línea, lector, hacia la mitad del texto, la línea donde se lee:

 

... y en Cartagena conquistó la victoria hasta el punto en que la fuerza naval puede llegar.

 

 

 

 

 

 

 

Todo con tal de esconder la derrota.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Monumento a Vernon en la Abadía de Westminster.

La foto es cortesía de un amigo, Arturo Rodríguez, facilitada a través de Twitter.



Escribir comentario

Comentarios: 16
  • #1

    MISANDRO (domingo, 13 abril 2014 17:06)

    SE PUEDE DECIR CON PROPIEDAD QUE EN AQUELLOS BUENOS TIEMPOS NO SÓLO LES MOJAMOS LA OREJA A LOS INGLESES, SINO QUE TAMBIÉN SE LA CORTAMOS. ESTOS HIJOS DE LA PÉRFIDA SON TAN DIESTROS EN OCULTAR SUS MISERIAS COMO NOSOTROS EN TAPAR NUESTRAS GLORIAS. CON QUÉ DENUEDO SE APLICARON EN ROMPER EN DOS EL IMPERIO ESPAÑOL PARA COMÉRSELO, Y SÓLO ALCANZARON A ZAMPARSE UNAS POCAS MIGAJAS.
    HUBIERA SIDO DIGNO DE VERSE EL CONTEMPLAR A VERNOS, CORRIDO Y HUMILLADO, MASCAR ENTRE DIENTES AQUELLO DE: "DIOS TE MALDIGA, LEZO", MIENTRAS VOLVÍA CON EL RABO ENTRE LAS PIERNAS A SU ISLA. BIEN MERECIDO LO TENÍA POR FANTASMÓN AL HABER VENDIDO LA PIEL DEL OSO ANTES DE CAZARLO (LO DE LAS MEDALLLAS CONMEMORATIVAS DE UNA VICTORIA POR VENIR ES DE TRACA).
    EXCELENTE ENTRADA, COMO DE COSTUMBRE, AMIGO DON JOSÉ. SIEMPRE ES UN PLACER NAVEGAR POR SU BLOG.
    RECIBA UN CORDIAL SALUDO. SIEMPRE SUYO,
    M...

  • #2

    singladuras (lunes, 14 abril 2014 07:51)

    Gracias por el comentario, don Misandro. Las medallas conmemorativas de la falsa victoria de Vernon en Cartagena de Indias trataron de hacerlas desaparecer pero no con todas lo consiguieron. Las que se conservan en lugares como el Museo Naval de Madrid son testigos de aquella falsa victoria de Vernon y del fracaso británico en el Caribe.

    Respecto a cuidar a sus héroes en paralelo a nuestra hispana costumbre de menospreciar a los nuestros, se expresa la misma idea y se ha detallado lo ocurrido tras el regreso de Vernon a Inglaterra en el CAPÍTULO 20, que espero también sea de su agrado.

    Un cordial saludo.

  • #3

    Miguel de Avendaño (lunes, 23 febrero 2015 23:42)

    Disparate tras disparate. Poca historia y mucho patrioterismo.

  • #4

    singladuras (jueves, 26 febrero 2015 19:13)

    Un disparate como el epitafio del monumento a Vernon en Westminster será difícil que se haya conseguido en esta página, Sr. Miguel de Avendaño. En el texto de ese epitafio se hace todo un esfuerzo para meter con calzador la palabra "victoria", asociándola así a Cartagena de Indias. Pero esto, siendo de origen británico, no será patrioterismo , ni de lejos, dónde va usted a comparar.

    Supongo que también es disparatada para usted la versión de la página web oficial de lugares como el Royal Navy Museum que. por cierto, se cita en el artículo, estando buena parte de él basado en dicha fuente.

    Si todo esto le parece disparatado entonces temo que se tire usted de los pelos, o le de un patatús, si se entera de que la placa que el príncipe Carlos de Inglaterra y la duquesa de Cornualles inauguraron en Cartagena de Indias el 31 de octubre de 2014 fue destrozada a martillazos tras irritar a muchos cartageneros y a muchos españoles por el texto que contenía. Un texto que no era el más acertado, por decirlo correctamente. Incluso a alguna gente le pareció un texto completamente disparatado.

    Un caso equivalente, que aún no se ha dado tal caso, sería el de que los rusos levantaran una placa en honor a los nazis muertos durante el cerco a Stalingrado. Igualmente lo sería para el caso de que los británicos erigieran una placa de homenaje a los pilotos alemanes que murieron mientras bombardeaban Londres durante la II Guerra Mundial.

    Unas preguntas, Sr. Avendaño : lo del Almte. Nelson en Tenerife ¿también fue una victoria inglesa o se queda en un simple "desistimiento de continuar el combate"? ¿Gibraltar es español?

  • #5

    Segismundo Delantro (sábado, 28 febrero 2015 18:28)


    Querido Maestro Romero Landa:

    Permítame felicitarle por su saber estar y por la elegancia con que ha respondido a este botarate, el cual hace honor a su apellido, pues el "daño" del mismo es el que siente uno al leer unas palabras que él define con su critica: un disparate. Pero no apure, amigo mío. Antes debería tomárselo a bien: mi ya algo dilatada experiencia en las andanzas por estos mundos blogosfério me permite concluir que no hay blog decente que no tenga su alimaña correpondiente. Enhorabuena por la suya, aunque usted se merece algo mejor, o peor, según se mire.
    Suscribo todo lo que dice, aunque me permito dudar de que Miguelín sea hijo de la Pérfida Albión. Que sea hijo de otra cosa no seré yo quien lo discuta. Si fuera de verdad oriundo de aquellas brumosas tierras antes optaría por el silencio, o por una baladronada ramplona al más puro estilo de aquellos pagos. Pero no veo a un inglés usando el término "patrioterismo". Este sujeto pertenece a la fauna ibérica, y no le extrañe que sea otro ilustre miembro de la piara coletuda. Por desgracia, abundan en España españoles que denigran nuestras pasadas glorias con sus memeces progres, aunque las loas a la patria cubana o venezolana no se les caigan de la boca. ¡Oh, tiempos! ¡Oh, costumbres!
    Ni que decir tiene, si asoma la jeta otra vez este cantamañanas, mi sugerencia es que se eche usted la vizcaína a la boca y ¡Santiago y cierra España! Ya me entiende...

    Un fuerte abrazo, Don José. Perdone la demora en mi intervención, pero ando muy liado de un tiempo a esta parte. Pero, por lo que veo, hay algunos que tienen más "lío" que yo: está en sus cabezas huecas.

    Siempre a sus pies,

    S. D.

  • #6

    Miguel de Avendaño (miércoles, 29 abril 2015 12:35)

    Ninguna argumentación y el recurso fácil al insulto y a hacerse los compadres hombrones. Lo dice todo.
    Se hace la siguiente afirmación: "Las medallas conmemorativas de la falsa victoria de Vernon en Cartagena de Indias trataron de hacerlas desaparecer pero no con todas lo consiguieron. Las que se conservan en lugares como el Museo Naval de Madrid son testigos de aquella falsa victoria de Vernon y del fracaso británico en el Caribe."
    Sin embargo, con diferencia las mayores colecciones están en el British Museum, el National Maritime Museum de Greenwich (Inglaterra), la American Numismatic Society, la Massachusetts Historical Society, Yale University y la United States Naval Academy (EEUU).
    El epitafio de Vernon no se escribió con los fines que usted pretende. Simplemente refleja el malestar y el cruce de acusaciones entre marinos y militares de tierra, por mucho que le busquen de forma tan infantil tres pies al gato.
    Se acaba de conmemorar en el Reino Unido, al igual que en Australia, Nueva Zelanda y Turquía, el desembarco aliado en Gallipoli, Turquía, en 1915. La operación fue un fracaso, intervinieron más de 450.000 tropas del Imperio Británico y otras 60.000 francesas. Los turcos sí han homenajeado a sus enemigos. No es tan problemático. Como se ve, el episodio de Cartagena de Indias fue relativamente poca cosa en comparación.
    Llama mucho la atención la mezcla de complejo de inferioridad, victimismo, hipersensibilidad, manía persecutoria, conspiranoia, ombliguismo, dogma, miopía y violencia verbal que aparece en ciertas personas cuando se menciona a Blas de Lezo.

  • #7

    Miguel de Avendaño (miércoles, 29 abril 2015 23:54)

    En fin, es muy divertido ver estas rabietas y cómo se les va toda la espuma por la boca.

  • #8

    Miguel de Avendaño (sábado, 09 mayo 2015 03:32)

    http://www.abc.es/cultura/20141209/abci-entrevista-hugo-odonell-201412091725.html
    El historiador y académico Hugo O’Donnell y Duque de Estrada abrirá el simposio sobre Blas de Lezo y la Armada Eepañola en tiempos de los Borbones que se celebrará el próximo jueves y viernes en el CEU. Después de la inauguración de la estatua del héroe de Cartagena de Indias, que rechazó la invasión inglesa en 1741, este encuentro viene a profundizar en el conocimiento de su figura y su época.
    -Parece que recordar a Lezo ha herido a algunos nacionalistas ¿Cuál es su opinión de esta recuperación?
    -Es necesario hacerlo de forma que trascienda del consumo interno y resulte aceptable al honrado de fuera. La mayor efectividad se consigue por la objetividad a la que se llega a través de la ciencia, la investigación y el análisis que resisten toda crítica razonable. El respeto propio y ajeno así lo exigen y, dentro de esos parámetros, recordar las gestas propias no debe molestar a nadie, pero tiene su contrapartida, no debe ofendernos que otros hagan lo propio.
    -¿Nos faltan referentes para estar orgullosos de la historia de España sin herir sensibilidades o es que la estudiamos mal?
    -Parece que los utilizamos con cuentagotas, unas veces con oportunidad y otras con oportunismo. No es el mejor uso de nuestra Historia, que es un todo que debemos aceptar y conocer, en lo bueno y lo menos bueno, para conocernos. Situarse en una posición o actitud ideológica determinada ante un hecho histórico es incompatible con la actividad científica. Para entender el pasado no hay nada más distorsionador que el nacionalismo.
    -¿Hay un cambio de percepción? ¿Con qué debemos tener cuidado?
    -Nada me inclina a pensarlo; antes al contrario: la Historia parece, de poco tiempo a esta parte, un bien de consumo más y tiende a venderse como tal. Muchos difunden a su manera, pero pocos educan, algunos deforman y falsean pretendiendo hacerla más atractiva de acuerdo con nuevos cánones. Pero ¿hay algo más imaginativo y ameno que la propia Historia? Hay un dato positivo: se detecta un hambre creciente de conocer al menos los hechos más relevantes de nuestro pasado, pero se corre el riego de que el vacío se llene con lo primero que pase por delante. La clave es un primer conocimiento que lleve al placer de obtener un conocimiento más completo.

  • #9

    Miguel de Avendaño (sábado, 09 mayo 2015 03:33)

    -Apliquemos esta idea a Blas de Lezo. ¿Se ha recuperado bien su figura?
    -Se ha dado en ocasiones una falsa imagen de valentón folletinesco de ese Lezo tan cortés como valiente, cuyo porte y facciones nos ha legado su retrato. Como entre nosotros no parece haber héroe sin villano, o al menos, antihéroe, los medios han llevado a nuestros días sus disputas con su superior, el virrey Eslava, en su beneficio, sin más, y se ha perdido la oportunidad de que un equipo de investigación analizase en profundidad ésta y otras cuestiones pendientes. No hay mejor legado de la conmemoración de un evento que un trabajo de esta índole, del que seguiremos careciendo. Y hemos ocultado los méritos de otros para resaltar los del protagonista. Y hay eslóganes tan poco afortunados como el de que la gesta fue la mayor derrota naval de Inglaterra o de que gracias a Lezo se sigue hablando en español en América.
    -¿Por qué cree que Lezo es más venerado en Colombia que en España?
    -Ignoraba esa circunstancia, pero no me extraña. Es un pueblo que se identifica con su pasado. ¿Qué hubiera sido de Cartagena sin las milicias neogranadinas que la defendieron? Otra ocasión perdida: una celebración conjunta.
    -¿Qué le parece que en Cataluña se critique la recuperación de Blas de Lezo por su participación en el bombardeo de la Barcelona Austracista?
    -No fue la de Joan Tardá la única intervención desafortunada con motivo de la proposición no de ley sobre la reivindicación y difusión de la figura y valores del marino español Blas de Lezo, hubo otras poco respetuosas con los hechos. Bien pudo haber bombardeado don Blas, incluso «asaltado» (J. Tardá dixit), Barcelona, porque la guerra era eso, pero no fue así: aunque llevó a cabo diversas misiones y operaciones relacionadas con el bloqueo marítimo en 1713, no consta entre ellas ningún «bombardeo» de Barcelona, base de la protesta contra la reciente erección de la estatua. Se lo puedo asegurar como feliz poseedor del circunstanciado parte de operaciones de Manuel López Pintado, mi octavo abuelo, su superior en la ocasión.
    -En España ¿somos más dados a recordar derrotas heroicas como Trafalgar o la Gran Armada que a celebrar episodios victoriosos, que están más olvidados, como Lepanto?
    -No estoy de acuerdo con esa aseveración. La prioridad y la profundidad del tratamiento la debe marcar la importancia y trascendencia de los hechos. Los tres eventos fueron muy recordados y tratados en su momento. Por lo que respecta a la «Armada Invencible», la aportación española a la conmemoración de su V Centenario en Londres, determinó en buena medida un giro radical en la historiografía inglesa posterior, que ha desmontado en su práctica totalidad los mitos nacionales basados en una «leyenda negra» particular. Ejemplar muestra de una colaboración desapasionada. Sin embargo, denostar al enemigo ha sido más habitual entre nosotros; el elogio del enemigo ha sido siempre práctica de los ingleses, hasta en la Guerra de las Malvinas.

  • #10

    Trollhunter (viernes, 03 julio 2015 14:43)

    Miguel de Avendaño: "En fin, es muy divertido ver estas rabietas y cómo se les va toda la espuma por la boca."

    Faltón.

  • #11

    Miguel de Avendaño (martes, 21 julio 2015 10:40)

    Nadie ocultó ni monedas ni medallas ni se salvaron unas pocas. Sobre las “medallas” véase “Medallic Portraits of Admiral Vernon”, de Adams y Chao, Kolbe & Fanning, 2010. Al contrario de lo que se comenta, las mayores colecciones de medallas de Vernon están en el British Museum, el National Maritime Museum de Greenwich, la American Numismatic Society, la Massachusetts Historical Society, Yale University y la United States Naval Academy.Por supuesto, ninguna de las medallas con Vernon fue “acuñada por la Real Casa de la Moneda Británica”.
    Las medallas son producto de la industria del souvenir, muy activa en la Inglaterra del siglo XVIII y fueron creadas y vendidas por comerciantes en previsión de una victoria que nunca llegó.
    Y, por supesto, tampoco “el rey de Inglaterra mandó destruir las medallas ya acuñadas, salvándose algunas de ellas”. El Rey Jorge II nunca ordenó ni destruir medallas ni silenció a los historiadores.
    Las medallas son relativamente abundantes (algunas se pueden comprar por poco dinero).
    Para un estudio serio de la campaña del Caribe basado en fuentes primarias británicas, creo que es recomendable Richard Harding, “Amphibious Warfare in the Eighteenth Century. The British Expedition to the West Indies, 1740-1742″, Royal Historical Society/Boydell Press, 1991. Para un panorama más amplio, del mismo autor, “The Emergence of Britain’s Global Naval Supremacy. The War of 1739-1748″, The Boydell Press, 2010. Imprescindibles para estudiar la figura del almirante Vernon: B. McL. Ranft (ed.), “The Vernon Papers”, Navy Records Society, 1958; y C.H. Hartmann, “The Angry Admiral. The Later Career of Edward Vernon, Admiral of the White”, Heinemann, 1953.

  • #12

    Miguel de Avendaño (martes, 21 julio 2015 10:41)

    Como información adicional, comentar que generalmente, este tipo de recuerdos de mala calidad los fabricaban botoneros, que eran los que tenían equipo para trabajar con metales a pequeña escala. Precisamente por eso hay tantísimas variedas, generalmente de muy mala calidad: son trabajos hechos a pequeña escala por pequeños comerciantes copiándose unos a otros y buscando sacar un pequeño beneficio rápido de un acontecimiento popular, de ahí la necesidad de fabricar deprisa y tenerlas dispuestas para la ocasión. Por otra parte, desde luego nadie ordenó retirar nada ni se “recogieron” las medallas (tarea, por otra parte imposible: ¿iban de casa en casa preguntando “tiene usted medallas”?; hay que ser un poco realista). El motivo por el que han sido tan populares para coleccionistas en Inglaterra es precisamente porque se adelantaron a algo que después no sucedió. Son lo que se llaman en inglés “curios”: “a strange and interesting object that evokes curiosity”. En EEUU la campaña del Caribe de 1739-42 siempre ha sido de interés precisamente por el reclutamiento de colonos americanos y la participación del medio hermano de George Washington. Frente a lo que se viene diciendo en España (“sólo se lograron salvar algunas en el Museo del Ejército en Madrid, bla bla”), con diferencia las mayores colecciones están en el British Museum, el National Maritime Museum de Greenwich (Inglaterra), la American Numismatic Society, la Massachusetts Historical Society, Yale University y la United States Naval Academy (EEUU). Por otra parte, hay que señalar que no todas las “medallas” de Vernon se refieren a Cartagena: se reparten entre las que celebran la victoria de Portobelo, Chagres y otras con las de la “no victoria” (derrota) de Cartagena de Indias.

  • #13

    Miguel de Avendaño (martes, 21 julio 2015 10:45)

    (6) No es cierto que “los ingleses decidieron ocultar la derrota”, pues aparece en novelas (Roderick Random, salvaje sátira de la campaña vista por el lado británico y publicada en 1748) y en todas las historias navales o generals en lengua inglesa de los siglos XVIII, XIX y XX, además de las siguientes obras: The Conduct of Admiral Vernon Examined and Vindicated (1741), An Account of the Expedition to Carthagena (1743), Authentic Papers Relating to the Expedition to Carthagena (1744), Journal of the Expedition to Carthagena (1744), Original Papers Relating to the Expedition to Carthagena (1744), The Adventures of Roderick Random (1748), An Account of the Expedition Against Cartagena (1757), The Life of Admiral Vernon by an Impartial Hand (1758), An Account of the Expedition to the West Indies (1759), The Naval History of Great Britain (1779), Naval and Military Memoirs (1804), The Naval History of Great Britain (1818), A Memorial of Admiral Vernon (1861), Admiral Vernon and the Navy (1907), The Attack upon the Spanish Main by Admiral Vernon (1908), A History of the British Army (1910), Admiral Vernon’s Medals (1918-1919), The Navy in the War of 1739-1748 (1920), War and Trade in the West Indies (1936) John Morris and the Carthagena Expedition, 1739-1740 (1940), The Cartagena Expedition: Evacuation Two Centuries Ago (1941), The Angry Admiral: The Later Career of Edward Vernon, Admiral of the White (1953), The Vernon Papers (1958), The Defeat of Admiral Vernon at Cartagena (1963), War at Sea in the West Indies, 1739-1748 (1963), The War of Jenkins’ Ear: A New Voice in the Wentworth-Vernon Debate (1967), Health and Military Factors in Vernon’s Failure at Cartagena (1992), Amphibious Warfare in the Eighteenth Century: The British Expedition to the West Indies 1740-1742 (1993), The Emergence of Britain’s Global Naval Supremacy: The War of 1739-1748 (2010) y otras obras.

  • #14

    Miguel de Avendaño (lunes, 31 agosto 2015 13:14)

    ¿Faltón?: "botarate", "hace honor a su apellido, pues el 'daño'....", "no hay blog decente que no tenga su alimaña", "Miguelín", "Que sea hijo de otra cosa no seré yo quien lo discuta", "baladronada ramplona al más puro estilo de aquellos pagos", "Este sujeto pertenece a la fauna ibérica", "otro ilustre miembro de la piara coletuda", "Por desgracia, abundan en España españoles que denigran nuestras pasadas glorias con sus memeces progres, aunque las loas a la patria cubana o venezolana no se les caigan de la boca", "si asoma la jeta otra vez este cantamañanas"..., "cabezas huecas". Felicidades por su ecuanimidad.

  • #15

    H (martes, 10 noviembre 2015 13:53)

    El cuadro de 1888 del Museo Naval de Madrid fecha el combate en 1719. Pero había que meter a Vernon en el ajo. Lo de 1719 no coincidía con las singladuras conocidas del "Catalán" y del "Mary". Solución: que fue en febrero de 1721. Ajajá, entonces el pérfido Vernon se las arregló para ocultar tan humillante derrota. Y el historiador Hugo O'Donnell y Duque de Estrada dice que fue en 1724. Pero si fue en 1724, Vernon estaba en el Parlamento británico.

    Habéis convertido la historia marítima española en un tebeo patriotero. La "lezomanía". Más rigor.

  • #16

    jose luis spath corena (martes, 21 junio 2016)

    Interesante la historia gue se relata pero soy cartagenero y lo gue se nos enseña es que los ingleses fracasaron em su imtento porgue muchos estaban borrachos el ron era paraatar toda clase de enfermedad tropical como la famosa kulebrilla

ENTRADA MÁS RECIENTE :

TABLA DE CONTENIDOS

INICIO

Bienvenidos

LA GUERRA DEL ASIENTO

ÍNDICE

( Esta sección contiene

20 capítulos y una

tabla cronológica )

ENTRADAS MÁS POPULARES :

1 - Casco. Partes y estructura

2 - Aparejo. Velas

3 - El pabellón de la Armada

 

EL AUTOR

PARA CONTACTAR

 

HISTORIA NAVAL

MEMORIA SECULAR ESPAÑOLA

 

RECOMENDAR

O SEGUIR EN : 



 

 

¿TE GUSTA ESTA WEB? 

VÓTALA Y ME AYUDARÁS

 A IMPULSARLA 

 

Pulsa aquí

 

 

 

 

RELOJ Y CALENDARIO

 

CONSULTA EL DICCIONARIO :

 

         CONTADOR DE VISITAS

Web Analytics