SIGLO XXI

AÑO 2010

No hace mucho tiempo.

Lo recordamos   . . .

 

En este año 2010 vivimos sobresaltados por el insistente y constante martilleo de las últimas noticias, pues en todos los medios de comunicación,  como una bomba,  estallan las revelaciones de Wikileaks.  La organización de ese nombre saca a la luz información sensible en materia de interés público y documentos reservados, amenazando con desvelar graves secretos de los gobiernos y embajadas del mundo, especialmente de EE.UU.

 

La filtración de documentos o de información delicada no es otra cosa que la actividad a la que se dedica Wikileaks: además de que su lema es "Abrimos a los gobiernos", ya el propio vocablo inglés leak significa "fuga", "goteo" o "filtración".  La organización se ha hecho más famosa que nunca produciendo un considerable revuelo político y mediático.  Sus actividades, en realidad, habían comienzado años atrás, en 2006, y los creadores de la organización, hasta el momento, no están identificados públicamente, aunque sí se conoce el nombre de su director detenido en diciembre de 2010,  el australiano Julian Assange.

 

El diario El País obtuvo la exlusiva de la publicación de "los secretos revelados"  para España y , entre otros, se han dado a conocer  ---oh, decepción---   documentos conseguidos por Wikileaks que más que secretos de Estado parecen noticias sacadas de la telemierda del famoseo,  como que Gadaffi es un obseso del botox o que Berlusconi es aficionado a las mujeres rubias. Cosas así, frivolidades superficiales. No era para tanto.  Posteriormente se publican asuntos más delicados pero, en mi opinión, sin llegar a ser eso que llaman "secretos de Estado" .  No obstante,  Wikileaks ha amenazado con publicar de éstos últimos.  El cierre de Wikileaks y la detección de Assange nos impide saber qué "secretos de Estado"  realmente importantes nos hemos quedado sin conocer.

 

El 8 de diciembre de 2010  (edición digital, en la edición impresa la noticia sale al día siguiente en las páginas 14 y 15)  se publica en El País lo que nos interesa aquí y que ha rescatado del olvido a la fragata española Mercedes hundida en 1804 frente a las costas del Algarve portugués.  Era una de las revelaciones de Wikileaks.  El título de la noticia, y la noticia en sí,  llaman poderosamente la atención y puede leerse en el siguiente enlace :


Cambiamos tesoro por "pissarro"

 

Resumida, la noticia trata de un ofrecimiento de la Embajada estadounidense al Gobierno español con el fin de resolver un conflicto existente desde tiempo atrás entre España y la empresa Odyssey Marine Exploration .

 

La propuesta se remonta a 2007 y ,  en ese año,   la Embajada de EE.UU. proponía resolver la disputa judicial por la propiedad de pecio que había hallado  Odyssey  mediante un curioso  trueque :  reconocer a España como propietaria del tesoro a cambio de un cuadro de Pissarro existente en el Museo Thyssen de Madrid. El por qué precisamente el cuadro de Pissarro y no otro cuadro distinto es algo que se explica en la noticia de El País ,  en el enlace a la noticia facilitado líneas arriba.

 

Entonces ...¿qué ocurrió en   2007, año de origen este enredo? Hemos de retroceder en el tiempo  . . .

 

 

 

 

 

 

 

 

TRES AÑOS ATRÁS ,   EN 2007

A la altura de Faro, frente al Cabo Santa María

En la proximidad de las costas de Huelva y Cádiz . . .

En su barrido del fondo marino un moderno y sensible sonar  ha revelado algo que parece importar mucho a los técnicos del buque Odyssey Explorer, propiedad de la empresa cazatesoros estadounidense Odyssey Marine Exploration .   Así que ordenan a Zeus, un robot submarino controlado desde el buque, que ilumine el lecho a unos  1.100 metros de profundidad .  En las pantallas de la sala de control del buque de exploración parecen unas monedas. Los técnicos de la empresa estadounidense las identifican rápidamente:  monedas españolas con la efinge del rey Carlos IV.  Se dan cuenta de que acaban realizar un gran hallazgo arqueológico.

 

Los técnicos, impresionados, dan aviso rápidamente al director de la empresa con sede en Tampa (EE.UU.) .  Gregory Stemm vuela a Gibraltar, embarca en el Odyssey Explorer, comprueba el hallazgo y supervisa la extracción del tesoro.  Entre marzo, abril y primeros días de mayo de 2007,  Odissey  extrae con el mayor sigilo el tesoro hallado. Más aún: engaña a las autoridades españolas sobre la posición exacta en la que está realizando las extracciones,  se niega a revelar detalles escudándose en razones de seguridad,  tan solo indica genéricamente que se trata de restos de un barco hundido de la época colonial,  que el hallazgo está más allá de las aguas territoriales de cualquier nación y ,  para mayor confusión,  a la operación la denomina "Cisne Negro", nombre en clave y con el que justifican la naturaleza secreta de toda esa operación.

 

La Guardia Civil española registra los movimientos del Odyssey Explorer desde Tarifa, excepto cuando se marcha hacia el oeste.  Mientras que las autoridades españolas tienen la mosca en la oreja y sospechan de las actividades de Odissey ,  Gibraltar ofrece todas las facilidades a Greg Stemm.  Es en esa colonia british donde almacena el tesoro y del aeropuerto gibraltareño es desde donde despega un vuelo secreto a mediados de mayo con destino a EE.UU.  El avión transporta 17 toneladas de plata y oro .

 

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Interesante gráfico, muy ilustrativo,  publicado en la edición digital del diario El País (8-dic-2010).  Se indica el lugar del hundimiento del buque español, la tecnología usada por Odyssey Marine Exploration y lo que esta empresa declaró en la aduana de Gibraltar.

 

La localización del hundimiento de la Mercedes en el mapa no es correcta puesto que en esa zona no hay 1.000 metros de profundidad. Es dudosa la longitud en millas de las diferentes zonas marítimas señaladas.

 

Días después, el 17 de mayo de 2007, la empresa cazatesoros anuncia oficialmente el hallazgo del que puede ser el más rico resto arqueológico submarino descubierto hasta la fecha.  Explicaron que recientemente trajeron a EE.UU. contenedores con unas 500.000 monedas extraídas del fondo del mar, que esperan que alcancen en el mercado un precio de 740 euros cada una. Se publican algunas fotografías y Greg Stemm, ufano, aparece en una de ellas inspeccionando las monedas.

 


Izquierda, fotografía de unas monedas en el lecho marino .  A la derecha,  detalle de algunas de ellas en buen estado de conservación. Se aprecian claramente, entre otros detalles, el año de acuñación (1797), el escudo nacional y la efigie del rey Carlos IV. En el centro, Greg Stemm y un técnico de Odyssey Marine Exploration junto a decenas de cubos contenedores del tesoro encontrado.

 

La noticia da la vuelta al mundo. En España se confirman las sospechas de las autoridades: el hallazgo es patrimonio histórico español. Va tomando forma una certeza, casi absoluta: se trata de un buque de guerra .

 

Se activan las alarmas en el Ministerio de Exteriores, en la Armada, Presidencia del Gobierno, Guardia Civil, Ministerio de Cultura, Vigilancia Marítima ,  Biblioteca Nacional,  Centro Nacional de Inteligencia, Abogacía del Estado  ...

 

Se pone en marcha un comité de crisis coordinado por Cultura .

 

El Archivo de Indias de Sevilla informa que varios  investigadores contratados por la empresa norteamericana habían estado analizando tiempo atrás documentos de algunos naufragios.

 

Pero ocurre que de todos los ocurridos por la zona, solo un naufragio podía encerrar un incalculable tesoro.  Nick Bruyer, un experto en monedas antiguas contratado por Odyssey para analizar el tesoro encontrado, había sido muy claro al respecto  : "Lo que se ha encontrado no tiene precedentes, no existe en todos los hallazgos previos nada similar, nada que se pueda comparar",  declaró, sin rubor alguno, a los medios de comunicación.

 

Finalmente, el Estado Español está convencido de que el pecio solo podía corresponder a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, buque de guerra hundido en 1804 frente al Cabo de Santa María .

 

Pocos días después, España demanda el hallazgo como patrimonio histórico y reclama el tesoro encontrado.  James Goold, abogado norteamericano, es encargado de representar a España ante los juzgados estadounidenses.

 

La empresa cazatesoros sigue negándose a facilitar información concreta hasta que un juez de Tampa la obliga  a revelar el nombre del barco.

 

Efectivamente, es Nuestra Señora de las Mercedes.

 

Se inicia una batalla en los juzgados que durará varios años ...  pero ... ¿qué había ocurrido siglos atrás?  ¿Por qué la fragata Mercedes tuvo tan triste final? ¿Cómo se hundió con su tesoro?

 

 

 

 

 

 

Desde la cubierta principal de la fragata Mercedes resulta espectacular para quienes en esos momentos tienen la suerte de estar allí observar hacia proa la salida del sol mientras el buque navega rumbo a Cádiz.  A la altura del Cabo Santa María,  frente a la ciudad portuguesa de Faro, ya no pueden vislumbrarse en lejanía,  hacia el norte, las últimas cumbres de la Sierra de Monchique, tras haberse disipado la ligera niebla con la que se inició el amanecer.

 

Algunos, puede que con ojos embelesados, admiran las primeras luces del alba, el nacimiento del nuevo día 5 de octubre de 1804. Se disfruta de agradable temperatura aunque ya se nota la fresca brisa de otoño, por momentos fría. El verano hacía solo un par de semanas que había terminado, también el llamado veranillo de San Miguel, típico de septiembre. Aunque octubre ya se dejaba sentir, el día soleado que se anuncia invita a recibir sus benéficos rayos de sol, todavía capaces de dorar la piel en esas fechas. Incluso el viento es agradable: bonancible y del NNE (norte-noreste).

 

Aún con el constante sonido del mar, los quejidos de las maderas y el permanente ruido del agua chocando contra el tajamar del barco,  este sol y este aire fresco, que ya casi huele a España, son de agradecer tras tanto tiempo de navegación atravesando el Atlántico,  próximo ya el final del largo viaje, pues las costas de  Cádiz  no tardarán en ser avistadas.

 

¡Y tanto que no tardarán!   ¡Un día, tan solo un día resta  para llegar a Cádiz!

 

La cercanía del fin del viaje supone ilusión y ánimo para todos los embarcados, especialmente para los enfermos y la cansada tripulación. Había sido una travesía larga pero no especialmente difícil, y así lo hizo constar en el parte el comandante de la escuadra, José de Bustamente: La navegación ha sido feliz; solo experimentamos en la fragata Medea ciertas calenturas epidémicas, dimanadas tal vez del calor y humedades de los chubascos de la Línea (línea equinoccial de la Tierra, es decir, el ecuador).

 

El viaje de casi dos meses desde Montevideo a Cádiz, adonde llegarían pronto, había tenido un capítulo previo :  el 3 de abril de 1804 zarpó de El Callao (Perú) una primera escuadra formada por las fragatas Mercedes, Asunción Clara con destino a Montevideo. El grupo lo comandaba Tomás de Ugarte. Fue francamente difícil atravesar el Cabo de Hornos pero, felizmente, llegaron al Plata el 5 de junio. Tomás de Ugarte enfermó gravemente (fallecería allí en septiembre). Tomó entonces el mando José de Bustamante y Guerra, compañero de Malaspina en su famosa expedición científica de años atrás.

 

Bustamante desechó la fragata Asunción por inservible y añadió a la escuadra las fragatas Fama y Medea .  En la nueva escuadra de cuatro fragatas estibaría toda la carga y alojaría a las familias que regresaban a España tras cumplir su misión en aquellos Virreinatos.

 

 

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Carta esférica de Río de la Plata, levantada por Malaspina en 1782 y corregida por Oyarvide en 1803 .  Tales y otros datos pueden leerse perfectamente en la leyenda de la Carta , a la izquierda .

 

 

Vista de Buenos Aires desde el río. Grabado de Malaspina. Museo Naval de Madrid. 

 

La capital bonaerense ocupaba una extensa llanura costeada por el Río de la Plata. El embarcadero fluvial era ideal para las pequeñas y medianas embarcaciones, pero no era apto para las grandes naves, que solo podían fondear en los amarraderos de Maldonado y Montevideo.

 

Quizá algunos de los civiles embarcados, hombres, mujeres y niños,  se estén preguntando en este preciso momento, al amanecer del día, respecto al barco en que han navegado casi dos meses.   Es posible que algunos de ellos sepan que la fragata en la que navegan fue botada en La Habana el año 1789, del porte de 34 cañones y se bautizó como   Nuestra Señora de las Mercedes ,  aunque es conocida por La Mercedes .

 

La fragata había sido enviada a las Indias en 1802 con la orden de que trajera desde allí los caudales pertenecientes a la Real Hacienda. De regreso a España, el buque forma parte de la pequeña escuadra que partió de Montevideo el 9 de agosto de 1804, por lo que lleva casi dos meses de navegación atravesando el Atlántico.

 

Esas cuatro fragatas de la pequeña escuadra de José de Bustamante son :

 

MEDEA (40 cañones) ,  al mando del capitán de navío Francisco de Paula Piédrola y Verdugo .  Botada en El Ferrol en 1797.  En esta fragata embarcaba el jefe de escuadra José de Bustamante y Guerra.

 

También embarca el segundo al mando, el mayor general Diego de Alvear y Ponce de León, tras haber cumplido su misión en el establecimiento del trazado de los límites de la provincia de Misiones, es decir, la delimitación de la frontera entre España y Portugal   (lo que más tarde serían Argentina y Brasil) .

 

La obra RELACIÓN GEOGRÁFICA E HISTÓRICA DE LA PROVINCIA DE MISIONES, y una reproducción del retrato de Don Diego de Alvear y Ponce de León.

Fotografía publicada por  lainformación.com  en febrero de 2012.

 

En realidad, Diego de Alvear no tenía que estar en esta fragata sino en la Mercedes, pero tuvo que relevar al segundo jefe de la escuadra por enfermedad. Su hijo Carlos María de Alvear embarcaba asímismo en la Medea porque prestaba servicio como cadete del regimiento de  Dragones de Buenos Aires.

 

SANTA CLARA (34 cañones) ,  botada en El Ferrol en 1784.  Comandada por el capitán de navío Diego Alesón y Bueno .


Entre los embarcados en la Santa Clara hay un niño de diez años, nacido en Buenos Aires,  llamado Tomás de Iriarte .

 

NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES (34 cañones) ,  bajo las órdenes del capitán de navío José Manuel de Goicoa y Labart.

 

Embarca en la Mercedes toda la familia del mayor Diego de Alvear: su esposa Josefa Balbastro y ocho de sus nueve hijos   ---el noveno embarca en la Medusa, como se ha dicho---   .  Además, porta todas las propiedades que habían acumulado durante años en América, pues la familia vuelve a España.

 

FAMA SANTA VICTORIA (34 cañones) ,  botada en Cartagena en 1795, al mando del capitán de navío Miguel Zapiain y Valladares.

 



Dos modelos de fragata española de 34 cañones, similares a las fragatas de la escuadra de Bustamante. A la izquierda, un modelo de la fragata Diana que se puede admirar en el Museo Naval de Madrid. A la derecha, una maqueta de la misma fragata con todo el velamen desplegado.

 

Los cañones que portan no son potentes, pues son de solo 12 libras, excepto en la Medea que son de 18 libras.  Las cuatro fragatas vuelven a España tras recoger los caudales de los Virreinatos de Perú  y  Río de la Plata. Además, dado que eran tiempos de paz estipulados en el Tratado de Amiens, embarcaban un buen número de mujeres y niños .  Dicho Tratado amparaba el traslado de población civil a bordo de buques de guerra.

 

En cuanto a la carga de sus bodegas hay que señalar que no se transportaban únicamente caudales por cuenta del rey sino que la mayor parte del cargamento pertenecía a más de cien mercaderes que, o bien los habían depositado en los barcos para su traslado a España, o bien los portaban ellos mismos a bordo.  Además de monedas   (que eran pesos fuertes en plata y oro)  la escuadra transporta productos como lana de vicuña, barras de estaño, cueros y cobre.

 

Unos días antes del 5 de octubre en el que ya se hallaban, concretamente en la mañana del 30 de septiembre, se habían encontrado con dos bergantines, que resultaron ser ingleses.  Estos bergantines comunicaron a los españoles la gran novedad :  "Bonaparte era Emperador de las Galias".  También aseguraron que en las cercanías de Cádiz se encontraba apostada una escuadra británica, la cual estaba allí en funciones de vigilancia de tres buques franceses anclados en el puerto gaditano.  Finalmente,  regalaron a los españoles una Gaceta inglesa del 14 de agosto.

 

El 4 de octubre por la tarde avistaron otra embarcación, un bergantín danés procedente del Estrecho, que afirmó que en el continente reinaba la mayor armonía entre Inglaterra y España y confirmó lo del bloqueo de Cádiz . Ante la inminencia de la llegada a esta ciudad, Bustamante dio orden de alistar la escuadra para los días sucesivos, lo que llevó a la gente embarcada a cierto nerviosismo ante la proximidad del fin del viaje.

 

En la madrugada del día 5, este día que desde la cubierta de la Mercedes se espera tranquilo y soleado, se divisan a las 6:30 horas cuatro buques ingleses en la lejanía. Los españoles mantuvieron el rumbo "con una confianza que daba conocer la ninguna sospecha que tenía nuestro general de un rompimiento de guerra con la Inglaterra" ,  en testimonio del capitán de la Fama,  Miguel Zapiain.

 

A las 7:30  se acercan rápidamente por barlovento los cuatro buques británicos en maniobra amenazante con las proas dirigidas hacia los barcos españoles ,  con lo cual las fragatas españolas, precautoriamente, se disponen en línea. La escuadra british  está compuesta de cuatro fragatas:  HMS MedusaHMS AmphionHMS Lively   y   HMS Indefatigable .

 

Todas son más potentes que las españolas pues además de tener mayor número de cañones estos resultan ser de 18 y 24 libras .  También llevaban carronadas. La HMS Medusa ,  en palabras de José de Bustamante ,  en realidad  "era un navío rebajado, que en otro tiempo había batido y hecho varar a otro francés de 74 cañones".  El comandante de la Mercedes,  el capitán de navío José Manuel de Goicoa y Labart, podía ver a través de su catalejo que en la expresión del rostro del jefe de escuadra José de Bustamante era posible leer su pensamiento : "¿Qué diablos pretenden ahora estos hijos de la Gran Bretaña?"

 


Planos de la fragata HMS Medusa, botada el 14 de abril de 1801.

National Maritime Museum, Londres, Gran Bretaña.

Son las 8:30 horas: los británicos se han colocado en línea por el costado de barlovento y a tiro de pistola. En palabras de Miguel Zapiain, comandante de la Fama "a una distancia de medio tiro de cañón" (unos 50 metros, distancia en la que las carronadas son letales) .

 

Desde la fragata insignia británica,  HMS Medusa ,  se le pregunta a la española de qué puertos procedían y cuáles eran los de llegada,  respondiendose que de los de América y con destino a Cádiz.  A continuación los british ordenan a la primera de las fragatas españolas que se ponga en facha y el capitán de la fragata española respondió que acataría órdenes únicamente de su superior,  José de Bustamante.  Entonces la HMS Medusa dispara un cañón de 18 libras como señal de querer parlamentar enviando un bote con un oficial,  pero disparó amenazadoramente hacia la vela gavia y las fragatas españolas decidieron ponerse en facha .

 

Los británicos envían en un bote al teniente Ascott y un traductor.  Resultó que el bote inglés se dirigió a la Medea  y durante estas maniobras, la Mercedes, que venía por su popa, tuvo que salir de la línea pues se la tragaba, por lo que la fragata inglesa HMS Amphion que estaba a su costado la siguió y se colocó por su sotavento .

 

Ascott y el traductor suben a bordo de la Medea, fragata insignia española .  Según el parte de José de Bustamante ,  el teniente Ascott  se explicó diciendo que  "a pesar de que España y Gran Bretaña no estaban en guerra en estos momentos tengo orden de mi jefe , el comodoro Graham Moore ,  embarcado en la MHS Medusa , de detener a las fragatas españolas y llevarlas a puertos de Gran Bretaña"  añadiendo que   "con este solo objeto estaban allí hacía tres semanas" .  Igualmente así lo dejó escrito Diego de Alvear en su diario de navegación.

 

Quince minutos después del primero, la fragata insignia inglesa realiza otro cañonazo, esta vez sin bala, llamando a su bote.

 

Las palabras del teniente Ascott causan asombro entre los los oficiales españoles.  Se reunen, perplejos, a deliberar con su comandante José de Bustamante.  El asunto se toma como una amenaza más política que militar, pues aunque Francia y Gran Bretaña sí estaban en guerra ,  no así España ,  que tenía un  "status"  de neutral y no existía declaración de guerra con ninguna de esas dos naciones, con lo cual la oficialidad española piensa que nada amparaba el proceder de la escuadra de Moore. Es más: el débil gobierno de Godoy pasaba a la Francia de Napoleón seis millones de pesos mensualmente como compensación por no intervenir con nuestro ejército y nuestra flota en las disputas anglo-francesas.

 

Así se lo expresaron al teniente Ascott, al que también se le hizo saber que, no obstante las anteriores consideraciones, los españoles defenderían su pabellón obligados por el honor. Como medida precautoria,  se ordena a los civiles embarcados que se pongan a cubierto. Ascott  sale al alcázar de la fragata española y hace cierta señal con un pañuelo blanco a sus buques mientras expresa que volvería posteriormente por la respuesta o decisión del consejo de guerra .  A continuación embarca nuevamente en el bote y vuelve a su barco. Por su parte, José de Bustamante ordena izar la señal  "Hay peligro".

Graham Moore

José de Bustamante


Mientras ocurría el parlamento la fragata Mercedes se había sotaventado algo más y la inglesa HMS Amphion que le vigilaba se situó cerca de ella por la aleta de estribor , en una posición donde podía disparar contra los españoles sin que estos pudieran hacerlo contra sus enemigos .

 

Y en cuanto el teniente Ascott puso el pie en su barco, la HMS Medusa inició inesperadamente un cañoneo que fue imitado inmediatamente por las otras tres fragatas británicas, como si la acción estuviera planeada desde que,  horas antes,  habían avistado de madrugada a las fragatas españolas. Al cañoneo le acompañaban descargas cerradas de fusilería.  Sin duda,  la señal de pañuelo blanco del teniente Ascott fue en realidad un aviso premeditado. Eran más o menos las 9:00 horas de la mañana del 5 de octubre de 1804. Mientras eso sucedía, los españoles, cogidos por sorpresa,  se esfuerzan por responder al cañoneo británico .

 

Para Tomás de Iriarte, el niño de diez años embarcado en la Clara, los duros momentos suponen una extraña mezcla de sensaciones. Al miedo, estremecedor, que le hacía temblar, le superaba el deseo de no perderse un momento terrible, que al mismo tiempo veía inolvidable y espectacular.  Sobre todo, le sorprendían y hasta le provocaban cierta hilaridad las reacciones pavorosas de la gente que le acompañaba y las atormentadas y rígidas expresiones de sus caras.

 

 

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Localización del combate del Cabo Santa María del 5 de octubre de 1804. La zona, señalada sobre una imagen de Google Maps, se encuentra a unas 78 millas náuticas de Cádiz (en medidas terrestres, unos 145 kilómetros aproximadamente) y es un lugar donde la profundidad marina alcanza los  1.000-1.100 metros.  Elaboración propia.

 

El combate fue breve y demoledor para los españoles. La inglesa HMS Amphion interpretó que la Mercedes se había sotaventado adrede para intentar escapar, así que abrió fuego de inmediato.  Debido a su mala posición, la fragata española no pudo defenderse y sus cañones ni siquiera abrieron fuego. Aproximadamente a las 9:30 horas, a la Mercedes le alcanzó el fuego a su santabárbara (probablemente al penetrar un proyectil enemigo acompañado por un taco de madera incendiado, dada la proximidad de los buques en lucha) y estalló en pedazos, en una deflagración que esparció sus maderas matando a tripulación, mujeres y niños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Combate del Cabo Santa María y explosión de la Mercedes. Esta ilustración se encuentra insertada entre las páginas 792 y 793 del libro Historia de la Marina Real Española, tomo II, de José March y Labores, Madrid,1854.

 

De la violenta explosión de la  Mercedes sólo sobreviven 51 personas. Mueren 249. Como el combate se realiza a corta distancia las astillas salen disparadas en todas direcciones hiriendo incluso a algunos de los enemigos.  El mar se traga el buque con rapidez .

 

Entre los muertos se cuentan la esposa y los ocho hijos de Diego de Alvear.  De sus  hijos que viajaban con la escuadra solo se salva uno, Carlos María de Alvear porque, recordemos, embarca en la Medea junto a  su padre .

 

Diego de Alvear tuvo que asistir espantado a la voladura de la Mercedes y la instantánea desaparición de su familia.

 

Además del elevado número de víctimas, con el hundimiento de la Mercedes desaparen en el mar más de 220.000 pesos fuertes de plata destinados a la Real Hacienda, caudales de particulares por un valor cercano a 600.000 pesos fuertes también de plata, así como otros 60.000 pesos fuertes de plata destinados a pagar soldadas de oficiales y marineros y, por último, desaparecen también los productos que transporta la fragata en sus bodegas, como lana de vicuña, cobre y estaño.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuatro fragatas capturando los barcos españoles del tesoro, 5 de octubre de 1804.

Así es como se le ocurrió titular a este cuadro su autor Francis Sartorius. National Maritime Museum, Londres.

 

El teniente de navío Pedro Afán de Ribera es uno de los supervivientes de la voladura de la Mercedes, aunque en esos momentos ignora que es el único oficial que ha sobrevivido. El ataque inglés le sorprendió en el castillo de proa. Durante más de dos horas permaneció en el agua sobrecogido, aferrado a un trozo de la proa con el único brazo posible, el izquierdo, tras haber perdido el derecho, como también perdió parte del pie izquierdo en la explosión de la fragata.  Asímismo,  quedó con una dolencia crónica en el pecho .  Desde el agua es testigo del combate y finalizado este lo recogieron habiendo padecido extraordinariamente.

 

Más tarde escribirá una crónica de los hechos en una carta al rey Carlos IV mediante la cual solicita un ascenso a capitán de fragata que le permita pasar sus últimos años con cierta dignidad tras el desastre que le arruinó física y económicamente ,  pues no solo había quedado manco y cojo sino que tras el combate se halló en una indigencia tal que le "han cubierto las carnes sus compañeros de limosna", se conduele en su carta .

 

A pesar del estupor generalizado entre los españoles, las otras tres fragatas de la Real Armada opusieron una valerosa pero inútil resistencia, sorprendidas por la infame agresión en tiempos de paz .  La Medea fue cogida entre dos fuegos,  como también la Santa Clara   ( tras el hundimiento de la Mercedes los british combatían en superioridad numérica ) .   Ambas fueron rendidas en mal estado con algunos agujeros que les hacían embarcar mucha agua .  Diego de Alvear escribió un diario en el cual dice que " ... al rendirse la Medea, estaba enteramente desmantelada y sin gobierno, y lo que es más, toda su gente abatida y llena de consternación por el reciente e infeliz suceso de la Mercedes; no pocos heridos, y aún muertos, retirados muchos más, y sobre 40, a título de convalecientes, en la enfermería, y en las baterías, finalmente, desamparadas, de que se habían quejado repetidas veces los oficiales que las mandaban".

 

Hacia las 10:30 horas había acabado el combate, excepto para la fragata española Fama que se defendió ante la HMS Lively   (buque de 46 cañones de 18 libras, más parecido a un navío que a una fragata) .   La Fama intentó aprovechar su buena velocidad y  respondió  al fuego enemigo  hasta las 12:30 horas, donde quedó sin cabos, sin timón, sin vela alguna y con 7 balazos en la línea de flotación.  Según relató su capitán, Miguel Zapiain, “Seguimos el fuego esperando zafarnos de un enemigo bien superior a nosotros y de quien nos hubiéramos burlado si después de la rendición de nuestros buques no se hubiese destacado otra fragata inglesa que nos alcanzó a la hora y media” .  Se refiere a que, además de la HMS Lively, se añadió a su persecución la HMS Medusa 

 

Los british se apropiaron de las tres fragatas españolas y del valioso cargamento que transportaban desde América. El valor de este cargamento se elevaba a cerca de 4.000.000 de pesos de plata en total,  que fue llevado a Portsmouth, excepto lo que transportaba la Mercedes, más de 500.000 pesos, que se había perdido en el fondo del mar.

 

 

 

Las fragatas fueron conducidas a Gosport, frente a Portsmouth, adonde llegaron  el día 16 de octubre.  Las tres son puestas en cuarentena con su gente embarcada por existir enfermos con fiebres en la Medea . Entre ellos se encuentra José de Bustamante, débil y amarillo por las fiebres. En estos momentos es un hombre de 45 años con tres cuartos de su vida en el mar.

 

Desde el camarote de la Medea, detallando los hechos de la navegación desde América y el reciente  combate ,  redacta el parte del desastre ocurrido. "Es esta ocasión como en cuantas me ha ocurrido en 34 años que tengo la honra de servir a S.M. he procurado siempre proceder en todo con aquella actividad, celo y amor del real servicio que es propio de hombres de honor", escribe.

 

 

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Izquierda: Gosport y Portsmouth en la actualidad. Imagen de Google Maps.

Centro: el mismo lugar en un mapa antiguo inglés fechado en 1832.

Derecha: Navegación en el puerto de Portsmouth, deThomas Buttersworth, 1801

 

No debemos olvidar que la misma escuadra british que provocó el hundimiento de la Mercedes previamente había capturado días antes otras dos fragatas españolas, asímismo a la altura del Cabo Santa María. Y en el combate del 5 de octubre de 1804, despreciando cualquier norma ética al uso, en un acto de piratería, se habían apropiado impunemente de otras tres fragatas tras haber hecho estallar a la Mercedes.

 

Y como aún no parecían estar conformes con estas "realizaciones" en tiempos de paz entre España y Gran Bretaña, días después del 5 de octubre atacaron a otras dos fragatas españolas, la Matilde y la Anfitrite, a su salida de Cádiz con destino al Caribe.

 

Los british le habían cogido el gusto a la rapiña .

 

De lo pirateado por el comodoro Moore le correspondían unos miles de libras a él y a sus capitanes,  así como unas 60 libras por persona de sus tripulaciones. Para Su Graciosa Majestad Británica las presas pendían directa e íntegramente de la Corona pues no había declaración formal de guerra, pero dicha Corona demostró su generosidad para con sus acólitos premiando con la mitad del botín embarcado a los ejecutores del acto de terrorismo naval. De manera que Su Graciosa Majestad declaró el botín como "derechos del Almirantazgo", correspondiéndole a Moore una buena recompensa. De no haberse quedado la Corona Británica con estos caudales, a Moore le hubiera correspondido una inmensa fortuna personal.

 

La indignidad británica continuó en fechas posteriores.  El 19 de octubre fue requerido el embajador español en Londres ,  al que la británica Corona instó a dirimir los puntos en disputa con Madrid para salir del bloqueo y acoso británico sobre nuestra Armada, en especial sobre buques portadores de caudales. El reciente capítulo de las cuatro fragatas se le explicó al embajador como un ejemplo de la energía con que Inglaterra estaba dispuesta a poner sobre el tablero pero en ningún caso como una acción de guerra, según expresó el ministro de Estado Lord Harrowby , eso sí ,  lamentándose del incidente ,  tildado de   "contratiempo"  ,    habido con las fragatas españolas. De tal "contratiempo", para colmo, se culpaba a los españoles, pues según la interpretación british de los hechos, Graham Moore tuvo que disparar "en defensa propia" dado que sus cañonazos de aviso, pacíficos por tanto, fueron contestados por una salva general por los españoles.

 

No se puede ser más cínico .

 

En Gran Bretaña hubo reacciones a favor y en contra del vandálico acto.  Varios medios de comunicación británicos vilipendiaron el hecho, considerando que semejante proceder, sin declaración de guerra alguna,  equivalía  a ella entre España y Gran Bretaña, como un acto de piratería que comprometía la buena fé de las naciones. El diputado Mr. Fox dijo en la Cámara de los Comunes que  “...me será permitido desaprobar altamente el modo con que nos hemos apoderado de las fragatas españolas...” En la Cámara de los Pares , Lord Carslisle reconocía que  "Ha habido en el primer acto del rompimiento una circunstancia odiosa, de que no acuso a ninguno ,  pero no puedo abstenerme de comentar...”.  Lord Greenville , por su parte,  se lamentó de las 249 víctimas de la Mercedes .

 

Incluso se publicó un librito que alcanzó los 15.000 ejemplares que comenzaba así : "El gran delito que acaba de cometerse; la Ley de las naciones ha padecido la violación más atroz ..."

 

A pesar de todo, el embajador español exigió contestación respecto a la situación en que se encontraban las tres fragatas españolas capturadas,  y se le respondió que estaban  “en calidad de detenidas, hasta que el Gobierno español diera las explicaciones que se le habían pedido sobre armamentos, sus relaciones con Francia y futura conducta”. Mientras el embajador español estaba en esas gestiones, el almirante Cochrane alertaba al Almirantazgo sobre la próxima llegada a El Ferrol de otros tres buques españoles rebosantes de caudales .

 

El Gobierno british, por su parte, argumentaba que "aquellas fragatas traían grandes tesoros para el emperador Napoleón", argumento infundado mediante el que se pretendía justificar su acción dentro del frágil periodo de paz existente.  Nombraron una Comisión especial en Londres  (cuyo único fin oculto era, realmente, incautarse de todo)  y exigieron a los españoles un detalle de todo lo que transportaban las fragatas desde América. Este "maravilloso tesoro para Napoleón"  de las cuatro fragatas rumbo a Cádiz era de 4.733.153 pesos fuertes en plata y oro ,  la mayor parte de plata ,  de los que solo 1.307.634 pertenecían al rey de España, siendo el resto las soldadas de las tripulaciones y oficialidad, y caudal de  particulares .

 

Carlos IV de rojo, por Francisco de Goya.


Este retrato del rey español, fechado en 1789, puede contemplarse en el Museo del Prado, Madrid.

El rey Jorge III, obra de William Beechey. La fecha del cuadro no se conoce pero sin duda es muy próxima a 1804, año del combate del Cabo Santa María.


National Portrait Gallery, Londres.


 

Las explicaciones requeridas por el embajador español fueron desoídas sistemáticamente, las tres fragatas quedaron en poder de la Royal Navy y los caudales requisados fueron depositados en el Banco de Inglaterra.

 

Diego de Alvear luchó para que el gobierno inglés le indemnizara con 51.000 pesos. Hombre de honor, pidió en Londres también "los daños y perjuicios a tantos inocentes por la muerte de sus padres, hermanos y parientes que después de sacrificar sus vidas han perdido también todo su haber en su caja de soldadas". El ministro de Marina british aprobó la peticion personal de Alvear y negó otra reparación al resto de supervivientes, aduciendo que no los representaba.

 

El Gobierno inglés, finalmente, quiso saldar el asunto con unas indemnizaciones totales que rondaban los 250.000 pesos, sin incluir cantidad alguna para las marineros españoles muertos.

 

El rey español ordena al embajador español abandonar Londres y regresar a España. Paralelamente, lo mismo hacen los británicos con su embajador en España.

 

El 14 de diciembre de 1804, provocada e impulsada por los british, España no tuvo otra opción: declaró la guerra a Gran Bretaña. Esta guerra conduciría a la Real Armada a una alianza con las fuerzas navales francesas. La declaración de guerra fue publicada por la Gaceta de Madrid el mismo día 14.  El combate del Cabo Santa María había sido la chispa que prendió la mecha del polvorín que estallaría en Trafalgar.

 

Dolorosamente ,  el gobierno español justificaba la declaración en  “... la mala fé y las miras ocultas del ministerio ingles apresando cuatro fragatas españolas que, navegando con la plena seguridad que la paz inspira, fueron dolosamente atacadas por ordenes que el gobierno ingles había dado en el mismo momento que engañosamente exigía condiciones para la prolongación de la paz , en que se la daban todas las seguridades posibles a tal fin y en que sus buques se proveían de víveres y pertrechos en los puertos españoles”.

 

Al ser liberado y regresar a España , José de Bustamante pidió al rey que viera su conducta en Consejo de Guerra.  El rey había sido informado de lo ocurrido, por lo que en primera instancia se lo negó y no consideró obligatorio hacer un Consejo de Guerra para este caso.  Pero Bustamante lo volvió a pedir,  de manera que se procedió a examinar la conducta de Bustamante formando la correspondiente Junta de Generales. Se escuchó al implicado y a los que pudieron acudir .  La sentencia, donde se juzgaba no solo los hechos y la derrota sufrida sino la actuación de Bustamente y sus decisiones, indicaba que "procedió con todo el pulso que se requería" y que  "se batió hasta donde lo permitieron las circunstancias contra fuerzas tan superiores" ,  y finalmente  "declarándolo libre de todo cargo y apto para ser empleado en los mandos y comisiones que Su Majestad tuviese por conveniente conferirle" .

 

La fragata Medea fue rebautizada como HMS Imperieuse, dándosele el mando a Lord Thomas Alexander Cochrane, alguien que fue todo un personaje de película y que era hijo del Conde de Dundonald. El mismo Cochcrane que meses antes se dedicaba a avisar de nuevas posibles capturas y sustanciosos botines desde El Ferrol.  Esta rebautizada  fragata en los primeros cuatro meses de 1808 se destinó a misiones de ataque al tráfico hispano-francés en las costas de Cataluña y Baleares, apresando entre otros al bergantín Gamo, donde iba embarcado con su regimiento el que luego seria libertador de Argentina ,  el general San Martín,  que cayó prisionero .

 



 

José de Bustamante y Guerra

Tras el Consejo de Guerra del que salió sin reproche alguno,  Mazarredo intentó que fuese ministro de Marina, pero Bustamante no aceptó la monarquía impuesta por Bonaparte y partió hacia Sevilla. La Junta Central le nombró teniente general y vocal de la Junta de Indias.

 

En 1810 fue nombrado capitán general de Guatemala y combatió allí toda intentona independentista. En 1817 cesó en el cargo y en 1819 regresó a España. Fue nombrado Director General de la Real Armada. También fue vocal de la Junta de Expediciones de América. Murió en 1825.

 

 

Pedro Afán de Ribera

Además de un ascenso , otra petición que realizó al rey Carlos IV fue que le trasladara a Montevideo por beneficiarle para sus achaques. El rey accedió a todas sus peticiones en junio de 1805.

 

Pedro Afán de Rivera era granadino, quizá del municipio de Huélago. Tras las concesiones del rey se perdió la pista del sufrido marino, pero se cree que murió en Montevideo 20 años después , hacia 1825.

 

 

Tomás de Iriarte

Fue hecho prisionero junto al resto de embarcados en la Clara. En 1808, con solo 14 años, se unió al alzamiento contra Napoleón, participando en la Guerra de Independencia española. Posteriormente, como teniente coronel, partió hacia América, luchando primero al lado de los realistas, pasándose después al bando del independentista argentino Manuel Belgrano. Fue un destacado general del ejército argentino que participó en la consecución de la independencia del nuevo país americano.

 

Diversas vicisitudes y adhesiones diferentes y cambiantes en la guerra civil argentina le supusieron exilio en dos ocasiones. Escribió unas Memorias, obra autobiográfica, exponiendo su manera de ver los innumerables hechos en los que participó en su larga vida. Murió en Buenos Aires en 1876.

 

 

Diego de Alvear y Ponce de León

Este militar de Montilla (Córdoba), hijo del fundador de las bodegas Alvear, era un hombre muy culto. Cursó estudios de Filosofía, Teología y Humanidades. Como marino ilustrado poseía grandes conocimientos en matemáticas, astronomía, cartografía, artillería y geografía. Hablaba seis lenguas con fluidez, además de otras dos que aprendió durante su estancia en Sudamérica (guaraní y tupi).

 

Tras perder a su mujer y ocho hijos en la Mercedes, durante su estancia como prisionero en Inglaterra conoció a Luisa Ward, una joven irlandesa con la que contrajo segundo matrimonio y con la que tuvo diez hijos. Regresó a España en diciembre de 1805 (ya había ocurrido Trafalgar) .

 

Entre sus varias responsabilidades en Cádiz, donde fue gobernador de la Isla de León, destacan la organización de la defensas artilleras, su importante colaboración en la captura de la flota de Rosilly y la creación de la Guardia Salinera. Asímismo, Diego de Alvear fue quien dictó las normas y medidas sanitarias para combatir la peligrosa fiebre amarilla que asolaba Cádiz, con las que logró controlar la epidemia.

 

El general Castaños, vencedor de los franceses en Bailén, solía decirle en tono amistoso: “Alvear, tiene usted más fama aquí que Pizarro en las Indias”.

 

Posteriormente, alternó la administración de sus propiedades vitivinicolas con la oposición al absolutismo del rey Fernando VII, siendo un paladín de la Constitución de 1812. Los vaivenes entre el absolutismo y el liberalismo marcaron el resto de su vida hasta su muerte en 1830, una vez restituidos sus títulos y honores.

 

 

Carlos María de Alvear

El joven Carlos María, hecho prisionero en el combate del Cabo Santa María junto a su padre, Diego de Alvear, acabó ingresando como estudiante en un colegio londinense hasta que, de vuelta a España a finales de 1805, se incorporó como cadete en la Brigada de Carabineros Reales, con lo que participó en la Guerra de la Independencia destacándose en la defensa de Zaragoza. En 1809, en Cádiz, fue compañero de armas de futuro libertador argentino José de San Martín, con el que regresó a Buenos Aires en 1812.

 

Participó en la captura de Montevideo a los realistas. A partir de ahí se convierte en uno de los personajes más polémicos de la política argentina en el siglo XIX, estando presente en diversas vicisitudes durante la gestación de la independencia argentina y los primeros años en su historia como nación independiente. Carlos María llegó a ser nada menos que Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Tuvo partidarios y enemigos, como su antiguo compañero José de San Martín. Sufrió exilio. Después fue Embajador de Argentina en EE.UU.

 

Un nieto suyo, Marcelo Torcuato de Alvear, sería presidente de la República Argentina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SIGLO XXI

25 de febrero de 2012

Sábado

 

 

En los alrededores de Torrejón de Ardoz hace buen tiempo y la temperatura no es demasiado fría, pero nadie parece percatarse de ello.  Entre los mandos militares y autoridades civiles presentes en la base aerea  bulle una mezcla de sentimientos: nerviosismo, dignidad, alegría, inquietud , orgullo … El personal destinado a la base se muestra expectante mientras cumple con su trabajo como suele, pero esta vez con cierta tensión, sobre todo desde que apreciaron excepcionales medidas de seguridad .

 

Dos aviones militares están a punto de tomar tierra. En la base todos están esperanzados y pendientes del aterrizaje desde que pocos momentos atrás se hizo perceptible el sonido de sus motores. Hubo muchos ojos, vidriosos en algunos, dirigidos al cielo en busca de los aviones que llegaban. Algo en común identifica la mirada de todos :  la ilusionada curiosidad. Cuando suena el chirriante sonido de las ruedas al rozar con el suelo de la pista de aterrizaje desaparece instantáneamente la tensión entre los presentes y en los rostros de todos se hace visible la satisfacción. Se escuchan aplausos y felicitaciones.

 

Ha llegado el momento esperado:   los dos enormes Hércules de transporte han vuelto a casa con su preciosa carga ,  el tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes.

 

Había merecido la pena la espera desde que pocos días antes,  el lunes día 20, viajó a Tampa (Florida, EE.UU.) una comisión técnica española para proceder, ya el martes 21, a inspeccionar el contenido de los cofres almacenados en Sarasota, situada también en Florida (no muy lejos de Tampa). No fue hasta el jueves 23 de febrero de 2012 cuando los U.S. Marshall transportaron los arcones a la base militar de MacDill, igualmente en Florida, donde desde unas horas antes esperaban los Hércules españoles. Toda la operación de traslado se realizó en secreto . En la base MacDill, los militares estadounidenses se hicieron cargo del transporte hasta los aviones. El día 24, según había decidido la justicia norteamericana, los militares españoles se hicieron con la custodia del tesoro de la Mercedes en nombre del Estado Español.

 

Tras el aterrizaje en Torrejón de Ardoz, por fin , el día 25, a las 14:00 horas, llegan a la sede de la Secretaría de Estado de Cultura, sita en la madrileña Plaza del Rey, 551 arcones de entre 20 y 40 kilos, transportados entre fuertes medidas de seguridad . En adelante habrá un largo trabajo de conservación y catalogación por parte de arqueólogos, historiadores y restauradores antes de que las piezas puedan ser expuestas al público. Pero en este emotivo momento a más de uno le vienen a la memoria los esfuerzos que hubo que hacer para conseguir que fuese devuelto el expolio realizado por Odyssey.

 

 

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FOTO 1: una de las expertas que fueron enviadas a Sarasota (Florida) examina las monedas y hace inventario antes de empaquetarlas para traerlas de vuelta a España.

FOTO 2: un sargento estadounidense del 6º Escuadrón de Preparación y Movilidad Logística, colocando con una grúa los palés en los que se ha embalado la carga del tesoro de la Mercedes antes de subirlos al avión que los transportará a España.

FOTO 3 : el cargamento de la fragata momentos antes de ser embarcado  en los aviones Hércules que lo trasladarán a España, en la base de MacDill, en Tampa (Florida).

FOTO 4:  fin a un viaje de 200 años. Dos aviones Hércules son cargados con el tesoro de la Mercedes y llegarán a España después de la larga batalla legal con Odyssey. Militares españoles proceden a colocar y asegurar los palés.

FOTO 5: operarios introducen los contenedores  en la sede de la Secretaría de Estado de Cultura en la plaza del Rey de Madrid entre fuertes medidas de seguridad que incluyen unos paneles para proteger el traslado de la vista de curiosos.

 

Fue una ardua lucha la que hubo que hacer desde que años atrás la empresa cazatesoros anunció el hallazgo de un valioso tesoro subacuático. Expertos del Museo Naval, de la Real Academia de la Historia, del Archivo General de la Marina “Álvaro de Bazán”, del Museo Arqueológico Nacional, del Archivo de Indias, y otras colaboraciones, reconstruyeron la historia de la Mercedes y demostraron que este, y no otro, era el pecio expoliado por Odyssey. Todos realizaron un excelente trabajo. Desde que se adoptó la decisión de iniciar las reclamaciones hasta que el tesoro de la Mercedes ha vuelto a casa hemos podido presenciar una muestra inigualable de un ejercicio coral sobre cómo se ha de llevar adelante una política de Estado, con la suma de todos, en los asuntos importantes .

 

Toda la documentación acumulada por España demostraba que la Mercedes estuvo en servicio militar activo con la misión de proteger al Estado Español y a sus ciudadanos a lo largo de toda su historia, y también en el momento en que explotó y se hundió en combate. Era, por tanto, un buque de guerra que navegaba en época de paz transportando caudales de la Corona y fortunas de particulares. Y nunca dejó de ser lo que fue.

 

Es fácil de resumir :  la documentación histórica de la Armada Española derrotó a Odyssey.  Por poner unos ejemplos, de entre el arsenal de documentos históricos figuran : 

 

1 --- Documento, fechado el 13 de septiembre de 1802 : oficio de Manuel Godoy al ministro de Marina, Domingo de Grandallana, en el que informaba sobre el estado de caudales pendientes de transportar a España y sobre la conveniencia de enviar buques de guerra para traerlos. En una nota marginal se puede leer que “a tal efecto” se despacharon a Lima las fragatas Clara y Mercedes, según consta en el Archivo General de la Marina "Álvaro de Bazán".

 

2 --- Real Orden de 6 de noviembre de 1802, que determina la creación de una escuadra de guerra formada por cuatro fragatas, entre ellas la Mercedes, cuya misión oficial consistía en ir a Lima a recoger “los caudales” (el tesoro).

 

3 --- Escrito  que detalla el lugar y el motivo del hundimiento de la Mercedes en 1804 relatado por Diego de Alvear, que vio como volaba la fragata por un cañonazo, y en ella, su mujer y sus hijos.

 

 

 

 

 

En 1804 el Administrador General de la Real Aduana concede permiso para que salgan del puerto de El Callao la Plata, Oro, Frutos y Efectos consignados en las correspondientes pólizas, y llévense a bordo de la fragata española nombrada Nuestra Señora de las Mercedes, que seguirá viaje a los puertos de la Península y el de Cádiz, con arreglo a la instrucción de S.M.

 

Documentos como este de los archivos históricos de la Armada Española resultaron pruebas irrefutables e imbatibles para la empresa cazatesoros Odyssey.

 

Ya agosto de 2007 el juez Mark Pizzo falló a favor de España en la reclamación del tesoro. Osyssey presentó sus primeras alegaciones contra el fallo judicial. En el proceso, la empresa cazatesoros trató de combatir la documentación española afirmando que la Mercedes tenía una misión comercial y era un barco correo. Lo hace con la esperanza de que reclamantes particulares se sumen al caso.  Previamente ya habían intentado confundir no solo mintiendo en el nombre del barco cuyo tesoro habían hallado sino también en el tesoro mismo.

 

Quizá lo que no esperaba Odyssey es que los descendientes de Diego de Alvear se sumasen la causa española :  José María Moncasi de Alvear, en nombre de los descendientes, inició en 2008 una campaña de apoyo a las autoridades españolas en paralelo a una denuncia constante de los métodos y argumentos de Odyssey. Además, animó a los posibles descendientes de otras familias que embarcaban en la Mercedes el fatídico día del ataque británico más de 200 años atrás a sumarse igualmente en apoyo de España. No solo eso: también denunció que la empresa cazatesoros intentó comprar su voluntad. Y, para colmo de Odyssey, Moncasi asimismo denunció que intentaron dividir las opiniones de la familia puesto que una rama del apellido Alvear vive en Argentina.

 

Para José María Moncasi de Alvear la documentación presentada por España no solo es irrebatible sino que incide en otros argumentos. Por ejemplo, que el buque hundido viajaba bajo bandera española, algo que prevalece sobre cualquier otra tesis ya que en derecho marítimo tiene más importancia la bandera de la nave que la carga que transporta.

 

Más aún : Moncasi mantuvo que la empresa  "ultrajó, robó y profanó la tumba  de sus antepasados sin tener en cuenta que esos yacimientos arqueológicos subacuáticos representan no sólo la historia de personas que contribuyeron a la historia de España sino a la historia de nuestro país".

 

Moncasi de Alvear, además de haber concedido entrevistas a los medios de comunicación, tiene su propia página web donde hace constar sus tesis y su apoyo a la causa española. Véanse como ejemplos estos enlaces:

 

Doy mi apoyo a España ante el expolio de Odysse (OME)

 

Un descendiente del Almirante Alvear cree que Odyssey ve perdida su batalla por el tesoro

 

Hay que hacer mención especial a un artículo escrito por Moncassi y publicado en el diario ABC,  donde no solo explica los argumentos de sus descendientes sino que también denuncia las artimañas de Odyssey que intentaron comprar su voluntad con promesas irrealizables:

 

Mi memoria histórica

 

Hubo también un intento del gobierno peruano de reclamar como propio el tesoro, o parte de él, con el argumento de que el oro procedía de minas de Perú. El argumento, llevado al absurdo en un sorprendente debate, fue barrido rápidamente del proceso.

 

 

 

 

 

James Goold, abogado de España para el caso Odyssey ante los tribunales norteamericanos , con experiencia  en esta clase de litigios, ofreciendo una rueda de prensa en la sede del Ministerio de Cultura. Su trabajo ha sido fundamental para poner fin al expolio de la empresa cazatesoros norteamericana.

 

La batalla en los tribunales duró tres años. Fue en sus inicios cuando el gobierno estadounidense propuso hacer el trueque del tesoro de la Mercedes a cambio de un cuadro de Pissarro   ---aquella propuesta que hizo pública Wikileaks  y con la que comenzó el presente relato---.  Pero ante la contundencia de la posición española, rápidamente el gobierno de EE.UU. no sólo abandonó la idea del trueque sino que se convirtió en un adalid de la causa española frente a Odyssey. Ayudaron a ello unas buenas relaciones diplomáticas.

 

Odyssey usó todas las dilaciones y recursos posibles. Sin embargo, como se dice popularmente, perdió en los tribunales por goleada. España desmontó uno a uno todos los argumentos posibles de Odyssey.

 

Tras el primer pronunciamiento en agosto de 2007, en junio de 2009 el juez Pizzo vuelve a dictaminar que debe devolverse el tesoro a España; indica que el barco es, efectivamente, la Mercedes, y que la carga está sometida a inmunidad soberana.

 

Odyssey vuelve a reclamar, pero en septiembre de 2009 otro juez de Tampa le ordena lo mismo que el juez Pizzo: que el tesoro sea devuelto a España.

 

James Goold , abogado de España,  presenta más informes.  El primero,  de la UNESCO, organización que no tuvo dudas en posicionarse al lado de España .  El segundo, del Consejo Británico de Arqueología, que consideró la acción de la empresa norteamericana como piratería y contrabando, en suma, un ataque frontal al patrimonio histórico español.

 

Entonces es cuando Odyssey trata de apoyarse en los cables de los "secretos de Estado" que había publicado Wikileaks, utilizándolos como herramienta para convencer a la Justicia norteamericana de que el gobierno de EE.UU. intentó maniobrar con el gobierno español para intercambiar riquezas culturales. En opinión de la empresa, su propio gobierno está confabulado en contra de ellos con objeto de mantener en buen estado las relaciones con España. Fue lo último que le faltó a la Justicia norteamericana.

 

La empresa cazatesoros recurre al Undécimo Tribunal de Apelaciones de Atlanta el cual, en 2011, ratifica al juez Pizzo. Odyssey recurre esta ratificación. El recurso fue desestimado. Odyssey vuelve a recurrir, y su demanda es nuevamente desestimada (noviembre de 2011 y enero de 2012).

 

Mientras tanto, de recurso en recurso, Odysey intenta evitar lo que ya parece a todas luces una derrota definitiva: la firma paga al lobby Jenking Hill Consulting para que consiga influenciar a algunos congresistas y senadores de Washington con el fin de cambiar la ley que protege a los buques militares.

 

No funcionó la presión política y el gobierno del presidente de EE.UU.,  Barak Obama, se mantuvo firme en su apoyo a las tesis españolas.

 

La empresa quema su último cartucho dirigiéndose al Tribunal Supremo estadounidense cuya resolución no admite recurso. El Tribunal Supremo, en enero de 2012, ordena a Odyssey la devolución del tesoro a España.

 

Se acabó.

 

Es el fin de la guerra judicial. Solo queda organizar la forma y plazo de entrega. El 14 de febrero de 2012, el Tribunal de Tampa recibe la orden de convocar a las partes para fijar una audiencia en la que se establece el plazo y procedimiento de entrega.

 

La decisión judicial del caso es importantísima. Establece que los artefactos encontrados no pueden ser objeto de acción legal alguna. Son propiedad pública de un Estado y deben ser devueltos a su legítimo propietario sin que el recuperador tenga derecho a compensación. Además, condena a Odyssey a pagar los costes judiciales.

 

El caso Odyssey significa un antes y después en este tipo de litigios sobre los yacimientos arqueológicos submarinos. “Es un éxito para todos los españoles, y también para La Armada, porque ha sido una gran lucha para que se respete nuestra historia naval”,  explicó a los medios de comunicación el almirante Gonzalo Rodríguez González-Aller, indicando también que la sentencia “permite al Gobierno tomar la iniciativa en la defensa del patrimonio subacuático de España, el más rico del planeta”. Además, “esto es una importante lección que pone de manifiesto la necesidad de conservar los archivos históricos". Finalmente, el director del Museo Naval reconoce “la ayuda de la U.S Navy, que apoyó nuestros argumentos, porque ambas reconocemos los pecios como las tumbas de nuestros marinos”.

 

 

 

 

 

 

 

El almirante Gonzalo Rodríguez González-Aller, Director del Museo Naval, junto a una impresionante maqueta de un navío de línea. El Museo fue una institución implicada en la resolución favorable a España del caso Odyssey.  La  foto  ha  sido  publicada  en  diferentes  medios de comunicación escritos  (febrero-marzo 2012).

 

En palabras de Jesús Prieto de Pedro, Director General de Bellas Artes, Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas, " las sentencias dictadas por los jueces norteamericanos en el caso Odyssey son en buena medida portadoras del espíritu de los principios jurídico-culturales de la UNESCO a partir de una fina mirada de altura en la interpretación del derecho internacional. Nada mejor lo resume que las palabras, no exentas de un toque poético, del juez Mark Pizzo, del Juzgado de Tampa (Florida), cuando apela al interés común y al respeto mutuo entre las naciones para rebatir los argumentos privatistas de la defensa de Odyssey": "Han pasado más de 200 años desde que explotó la Mercedes. Su lugar de reposo y el de cuantos perecieron en ella aquel fatídico día permanecieron inalterados durante siglos. Hasta hace poco. El derecho internacional reconoce la solemnidad de su tumba y el interés soberano de España por preservarla. El interés común y el respeto mutuo entre las naciones justifica que aceptemos la reclamación de España sobre la Mercedes y desestimemos la de Odyssey".

 

Esta es la enseñanza del caso de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, una aportación magistral y referencia ejemplar para el futuro de la protección de los bienes culturales subacuáticos en el mundo entero. Un antes y un después.


Alegrémonos, pues, del éxito que sin duda marcará el camino futuro para este tipo de litigios.  Con el tesoro de la Mercedes en las dependencias del Ministerio de Cultura, hay por delante un largo trabajo de inventario y restauración de las piezas. "No se sabe cuánto tiempo necesitaremos para restaurar el tesoro", ha dicho el ministro José Ignacio Wert. "Meses, probablemente años".

 

Pero ahora que el tesoro ha llegado, todos quieren poseerlo. El ministro no sabe aún cuál será el destino de los bienes devueltos. "No se descarta nada", ha declarado. Por lo menos una treintena de instituciones han solicitado al Ministerio la cesión de monedas para exhibir en museos y otros recintos culturales. Cada una escarba en su historia para apuntalar su petición.

 

Así, el Ayuntamiento de Cádiz justifica sus derechos por la travesía de la escuadra española, que navegaba hacia Cádiz, precisamente. La alcaldesa, Teófila Martínez, ha sido contundente: “Cádiz no va a quedar fuera de eso”. Se apoya también en que su ciudad ostenta la Capitalidad Iberoamericana de la Cultura y en que “Cádiz es la ciudad que históricamente tiene más merecimiento”.  No conforme aún, doña Teófila declaró a la prensa que tras 2012 pretende "inaugurar un museo arqueológico subacuático".

 

Y claro, tras estos comentarios de la alcaldesa de Cádiz, la de Cartagena, Pilar Barreiro, no ha tardado en salir a la palestra solicitando no una parte, sino todo el tesoro. El Ayuntamiento de Cartagena saca pecho por el Museo Nacional de Arqueología Subacuática , ARQUA,  de titularidad estatal y ubicado en la ciudad murciana, para reclamar que se deposite allí, dado que dispone de los medios apropiados para conservarlo y exponerlo .

 

La verdad sea dicha,  ARQUA  es un centro muy especializado y sus técnicos viajaron a Tampa para inspeccionar las monedas de la Mercedes. Además, el centro está estableciendo los mecanismos técnicos y administrativos necesarios para iniciar la recuperación de numerosos pecios con tesoros similares que podrían estar en aguas españolas.  Según ha dicho Barreiro a los medios,  “hay muchas ciudades en España que quieren tener una parte del resto, que se puede repartir, pero la sede del tesoro tiene que ser Cartagena”.

 

No muy lejos de Cádiz, en Algeciras, también han pedido una parte amparándose en que la zona es rica en yacimientos arqueológicos subacuáticos.  Por lo visto, hay argumentos para todo.


Por su parte, el consejero andaluz de Cultura, Paulino Plata, ha ofrecido el Archivo de Indias como sede permanente y la organización de una exposición itinerante por Sevilla, Huelva y Cádiz .

 

Incluso Segovia tiene sus razones para pedir algunas piezas de plata con la efigie de Carlos IV: la reciente restauración de la Casa de la Moneda.

 

La batalla naval donde se perdió la Mercedes ocurrió hace más de dos siglos, ha seguido con una batalla legal donde se ha vencido a Odyssey y ahora parece que se plantea una tercera batalla, eso sí, en territorio nacional, muy nuestra, que se nos da muy bien.

 

Lo cierto es que las monedas del tesoro son centenares de miles .  Debería haber número suficiente de ellas para satisfacer su exposición en variados museos e instituciones. Aunque el grueso del tesoro permanecerá en España, el ministro de Cultura , José Ignacio Wert, no descartó que puedan enviarse algunas monedas a otros países.  El Ministerio  tiene la vista puesta en dos destinos exteriores y por dos razones distintas.   Estados Unidos como señal de agradecimiento por el apoyo institucional prestado a la reivindicación española  (en especial elogian el respaldo de la US Navy, que comparte con la Armada española una interpretación muy sensible: los pecios donde se hundieron barcos de guerra son “cementerios, lugares sagrados”, donde descansan víctimas de la Marina).  Y América Latina por la evidente relación histórica entre España y países donde gobernó hasta hace poco más de dos siglos. Las monedas que portaba la Mercedes, además, habían sido acuñadas e impresas en Potosí, Lima, Santiago de Chile y Popayán. Ceder en depósito   –la titularidad siempre estaría en manos del Estado español--    algunas monedas a estos países también contribuye a las buenas relaciones diplomáticas.

 

 

 

---         ---      ---    ---  Y  PARA  EL  DÍA  DE  MAÑANA  ---    ---      ---         ---

El fondo del mar guarda, sin duda, uno de los depósitos más puros de los sueños y de la memoria de la humanidad. En él duermen los vestigios de los anhelos, venturas y desventuras del hombre de descubrir nuevos mundos y culturas, de epopeyas, de búsqueda de tierras ignotas, de llevar a las personas, sus cosas y sus bienes más íntimos a otros lugares a los que nunca llegaron, de conflictos bélicos movidos por la ambición de nuevos dominios y hegemonías …   Tantas y tantas cosas que tejían las relaciones políticas, culturales y comerciales. En definitiva, con el tiempo el mar ha ido absorbiendo grandes trozos de la vida humana que explican mucho de quienes somos y dónde nos encontramos hoy .

 

Durante mucho tiempo esos sueños permanecieron en paz en los limos de los fondos marinos.   Tradicionalmente eran considerados tesoros ocultos, regidos por la regla de la ocupación, es decir, eran de quien los encontraba. En el convenio de la  UNESCO  sobre  el patrimonio subacuático ,  aprobado en 2001 y que entró en vigor en el año 2009    –-España fue uno de los primeros países en ratificarlo--   se aprecia un cambio importante de escenario. Este Convenio descansa en una visión del patrimonio arqueológico como un bien de interés general de las sociedades, los Estados y la humanidad entera.

 

Más de doscientos años después de que partiera de Montevideo, la preciosa carga de la Mercedes ha llegado, por fin, a su destino. Nuestro barco ha resurgido del fondo del océano para concluir la misión de su viaje. Debió llegar mucho antes, con sus gentes, sueños y bienes. Pero ha alcanzado tierra española no solo con su preciosa carga, sino también con algo de incalculable valor: la memoria histórica y el recuerdo honroso, digno, de personajes reales, antepasados nuestros. Algunos vivieron aquellos días como simples testigos o víctimas injustas.  Otros influyeron de una manera u otra en nuestro devenir histórico.  Todos conformaron lo que ahora somos.

 

Moneda de oro con la efigie de Carlos IV procedente del cargamento que llevaba en sus bodegas la Mercedes.

 

 

Sin embargo … algo ocurre que nos transmite intranquilidad  … ¿todo ha terminado? … lo parece, pero … hay noticias que indican que no :

 

El concejal del Ayuntamiento de San Roque (Cádiz), Manuel Melero, ha denunciado que la empresa Odyssey depositó en Gibraltar unas 59 piezas que formaban parte del tesoro expoliado a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes y ha reclamado al Gobierno del Peñón su devolución. Esta cuestión, según el ministro Wert, ya se ha planteado ante los tribunales, refiriéndose en concreto al Juzgado de Instrucción Nº 3 de La Línea de la Concepción (Cádiz).

 

... 59 piezas en Gibraltar …

¿Por qué?

¿En concepto de qué?

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Comentarios: 11
  • #1

    Chope73 (lunes, 28 mayo 2012 22:24)

    Hola

    ¡Qué gran historia! He disfrutado mucho leyéndola...

    Gracias de nuevo por la dedicatoria...

    Un saludo

  • #2

    singladuras (sábado, 14 julio 2012 11:48)

    Muchas gracias a tí, Chope73, por el comentario, por tu buena crítica y por interesarte por el relato.

  • #3

    Rocko76 (lunes, 04 marzo 2013 22:04)

    Se me ha pasado el tiempo volando leyendo la historia de Nuestra Señora de las Mercedes. Hacia tiempo que no lo psaba tan bien en una lectura. Gracias.

  • #4

    singladuras (martes, 05 marzo 2013 23:21)


    Muchas gracias, Rocko76. Celebro que te guste. Y también que te haya resultado una lectura amena, lo cual no solo es satisfactorio para mí sino que me da ánimos para continuar.

    Conforme pueda iré aumentando el contenido de la página y espero que los demás artículos te satisfagan igualmente.

  • #5

    cartagenera (miércoles, 05 marzo 2014 20:21)

    Soy una aficionada a la historia sobre todo de mi ciudad y con el acontecimiento que supuso la llegada del tesoro al museo ARQUA aumento mi interes por saber más sobre este hecho historico.
    Hoy he leido todo su magnifico documento y he quedado realmente impresionada de la cantidad de información que aporta en él. Muchas gracias por su contribución a difundir la historia.

  • #6

    singladuras (miércoles, 05 marzo 2014 21:11)

    Las gracias debo dárselas yo a usted, cartagenera. Por visitar la página, por sus palabras, y por su interés por la historia.

    Y vayamos un poco más allá añadiéndole apellido a HISTORIA: espero que se aficione también a la HISTORIA NAVAL, que es todo un mundo. Afición para la que usted tiene en Cartagena un marco excepcional.

  • #7

    Sebastian Bacakuhr (viernes, 27 junio 2014 15:00)

    excelente artículo. Felicitaciones!! Me interesa profundizar en el combate del Cabo Santa María, la historia de la explosión de la Mercedes, sus sobrevivientes.... que bibliografía me recomendarías? algo que pueda acceder por la web? desde ya muchas gracias.

  • #8

    singladuras (martes, 01 julio 2014 17:38)

    Muchísimas gracias, señor Sebastian Bacakuhr. No hay, que yo sepa, bibliografía específica y exclusiva, como si se quisiera comprar un libro sobre Trafalgar, referente a la fragata Mercedes en la web; lo escrito sobre ella se encuentra en libros de temática más amplia, páginas web de interés o artículos en revistas.

    Por ejemplo, usted puede consultar la monumental obra “La Campaña de Trafalgar (1804-1805). Corpus Documental conservado en los Archivos Españoles". cuyo autor es el almirante José Ignacio González-Aller y fue editado por el Ministerio de la Defensa, Madrid. También puede encontrar una referencia en el tomo VIII de la gran obra "La Armada española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón", de Cesáreo Fernández Duro. O también puede ver la referencia a la Mercedes existente en las Memorias de Antonio Alcalá-Galiano (lo puede ver en google-books). O en revistas, como el artículo al respecto de la Revista General de Marina.

  • #9

    Javier Vallarino Lizaur (sábado, 01 noviembre 2014 19:47)

    Muchas gracias por la información, en la Mercedes falleció el alférez piloto Ramón Vallarino Bouza, hijo de Carlos Vallarino Vitelli natural de ARenzano Génova, , casado en segundas únicas con y Inés María Bouza en una feligresía de Galicia . Desciendo de la rama de su hermanastro mayor ., Juan Bauyista Vallarino Delfino, también marino y abuelo de mi tatarabuelo el Teniente General de la Armada Baltasar Vallarino Valderrama, profesión en la que también preste servicios durante 39 años, estando en la reserva. Gracias a todos los estudios e informaciones del caso , supe lo que comentó, pues el alférez piloto Vallarino aparecía en mi documentación genealógica sin descendencia y sin tener noticias de su devenir trágico pero honroso en nombre de su Rey,
    Gracias a todos que hicieron posible saber mejor mi historia

  • #10

    Juan Rodolfo Bianchi (lunes, 04 abril 2016 03:04)

    Excelente la informacion y la documentacion sobre este hecho historico. Yo he escrito un libro sobre historia Argentina, donde relato brevemente esta batalla debido a la participacion de la fragata FAMA. Desearia saber si esa fragata que fue confiscada por los britanicos es la misma que partio de Buenos Aires (del puerto de Ensenada) el 25 de Enero de 1811 con destino a Londres, llevando al procer Dr. Mariano Moreno, quien murio en alta mar el 4 de Marzo de 1811debido a una medicacion erronea que le suministro el capitan ingles. Esto dio lugar a que muchos historiadores supusieran un asesinato. Deseo saber tambien el nombre del capitan ya que nadie lo pudo averiguar.

  • #11

    Jasón (martes, 26 julio 2016 10:17)

    Estos infames ingleses siempre presumiendo de gallardía y caballerosidad y tildando a los españoles de crueles y violentos, espero que la historia nos ponga a cada uno en nuestro lugar.

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