A casi todos nos resulta conocido  Robinson Crusoe, el memorable y fascinante náufrago a quien hemos podido ver en  películas, cómics, dibujos animados y hasta  juegos de PC.

 

Como todos sabemos, el escritor inglés Daniel Defoe publicó su obra literaria a comienzos del siglo XVIII, concretamente en 1719.  Robinson Crusoe  resulta ser una novela escrita en clave autobiográfica y en la cual el protagonista, Crusoe, un marinero de York  (Gran Bretaña), relata una larga peripecia que durante 28 años le matuvo sobreviviendo en una isla perdida en medio del inmenso océano. En la portada de la primera edición de la famosa novela ya se indican esas características:


(Pulsar en las imágenes para ampliarlas)

 

 

 



LA VIDA E INCREÍBLES AVENTURAS DE ROBINSON  CRUSOE ,  DE  YORK,  MARINERO : Quien vivió Veintiocho Años completamente solo en una Isla deshabitada en las Costas de  AMÉRICA, cerca de la Desembocadura del Gran Río ORINOCO; Habiendo sido arrastrado a la Orilla tras un Naufragio,  en el cual todos los Hombres murieron menos él. CON Una Explicación de cómo al final fue insólitamente liberado por  PIRATAS.  Escrito por Él Mismo.

 

Daniel Defoe situó a su personaje en una isla ficticia. Tan ficticia como el propio protagonista, Crusoe.

 

Sin embargo, para escribir la novela  se inspiró en hechos reales. Su ingenio hizo el resto.


Está aceptado que Defoe se basó en la historia real de un náufrago escocés llamado Alexander Selkirk, un marinero nacido en 1676 en Lower Largo, condado de Fife, Escocia,  no lejos de Edimburgo. Tras naufragar su barco, fue rescatado en 1709  después de haber pasado  4  años en una isla desierta.

 

¿Cómo llegó Selkirk a esa isla?  La versión aceptada nos explica que en 1704 el marinero escocés formaba parte de una expedición corsaria al mando de un capitán llamado Dampier,  cuya flota la componían dos barcos.  El de Selkirk se llamaba  Cinque Ports   y en él ejercía de tercer oficial.  Intentaron apoderarse de un buque español pero fracasaron,  tras lo cual se dirigieron a un archipiélago para desde allí poner rumbo a El Callao (Perú), todo ello sin haber podido capturar ningún barco.

 

Entonces decidieron volver al archipiélago que habían dejado atrás pero la falta de botín generó un descontento aunque se ignora si se produjo un motín en el barco de Selkirk .

 

Al llegar al archipiélago no se sabe si Selkirk fue abandonado en una de las islas bien por haberse amotinado o bien se trataba de una decisión propia el quedarse allí. Fuese como fuese, el escocés  no desembarcó con las manos vacías porque se quedó con un fusil, una biblia, un hacha, algunas ropas, algo de pólvora  y  algunos utensilios.

 

Si el personaje real está identificado, también lo está la isla real donde pasó cuatro añosse trata de una de las que integran el archipiélago Juan Fernández, compuesto por dos islas y algunos islotes de geografía escarpada y origen volcánico,   llamado  así en honor del marino español que lo descubrió.

 

Sin embargo, el archipiélago Juan Fernández no está en la desembocadura del Orinoco  (lugar de la isla de Crusoe en la novela), ni siquiera en el Océano Atlántico, sino que se encuentra en el Pacífico, frente a las costas de Chile,  a unas 400 millas del puerto de Valparaíso, como podemos comprobar en las siguientes imágenes:

 

 

 

 

 

 

 

 

Izquierda,  mapa indicando la situación del archipiélago Juan Fernández frente a las costas chilenas. Abajo,  imagen de satélite en Google Maps .


 

Ya quedó dicho que el archipiélago tiene dos islas principales.  A la isla más grande los españoles la llamaron Más a Tierra  y  la segunda isla la denominaron Más Afuera .  Estos nombres se mantuvieron hasta 1966, año en que el gobierno chileno decidió cambiarlos .   Así ,  Más a Tierra   pasó a denominarse  Robinson Crusoe  y   Más Afuera   pasó a ser   Alexander Selkirk ,   en honor del famoso personaje ideado por Daniel Defoe del naúfrago escocés respectivamente.


 

 

 

 

 

 

 

 

Mapa de la Isla Robinson Crusoe, anteriormente llamada Más a Tierra.

 

En el recuadro , las islas Más a Tierra  y  Más Afuera, actualmente llamadas Robinson Crusoe y Alexander Selkirk respectivamente.

 

La isla Robinson Crusoe dijimos que es escarpada y de origen volcánico; añadiremos que es un lugar de gran belleza, con abundante vegetación, incluso bosques, y presenta diversidad de paisajes. Está declarada Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO desde 1977. Actualmente está habitada y dispone de un pequeño aeropuerto. Sus actividades económicas principales son la pesca y el turismo.  En Internet pueden encontrarse bastantes fotos y pienso que merece la pena ver  la isla en esta GALERÍA DE IMÁGENES ISLA ROBINSON .

 

Pues bien, Selkirk vivió en la isla Más a Tierra  hasta enero de 1709  (cuatro años y cuatro meses), siendo rescatado por la expedición del capitán Woodes Rogers. En 1712, Selkirk regresó a Escocia. Siete años después se publicó la novela de Defoe. Pero el autor de  Robinson Crusoe, muy posiblemente, se basó en algo más que en la aventura de Selkirk para escribir su novela.


Resulta que Defoe, además de escritor, era hombre de negocios, los cuales le llevaron por Francia y España. Sus negocios con el vino hicieron que recalase en Oporto, Lisboa  y  Cádiz. En la península ibérica tuvo la oportunidad de conocer con detalle la historia de un náufrago español llamado  Pedro Serrano, que tuvo que sobrevivir en una isla desierta  a partir de 1526. Serrano pudo ser rescatado y volvió a España,  convirtiéndose  en un personaje muy popular en su época. Su historia se hizo muy famosa,  corriendo de boca en boca entre las gentes españolas de los  siglos  XVI  y  XVII. Y aún seguía siendo recordada dos siglos después   …    precisamente cuando Defoe recorría lugares de la península en sus viajes de negocios.


Como escritor es bastante lógico y aún más posible  que Defoe  conociera la obra de los literatos renombrados de su tiempo, además de los clásicos.  Y resulta que un famoso escritor en lengua española había relatado tiempo atrás la aventura de Pedro Serrano:  el Inca Garcilaso.

 

Cuando se conoce la historia de Pedro Serrano se encuentran paralelismos entre este con el personaje de Crusoe en mayor abundacia y similitud que en el caso de Selkirk. Por ello, aunque la teoría aceptada es que Defoe se basó en en Selkirk para escribir su novela,  el mayor parecido con la historia de Pedro Serrano es muy sospechoso y por tanto es muy posible, y más que probable, que Defoe alternara las vivencias de Selkirk y Serrano   (¿o deberíamos decir únicamente las de Serrano?); pero en el español, con buena lógica, pudo encontrar mucha más inspiración.

 

Curiosamente, Defoe situa la isla ficticia de su novela cerca de la desembocadura del río Orinoco, en la zona ecuatorial del Océano Atlántico, como la isla  de Serrano  ( ¿casualidad? )    pero muy lejos de la isla de Selkirk, situada esta en el Océano Pacífico. Además,  la historia de Serrano no es solo una historia llamativa sino que es realmente tremenda, constituyendo un testimonio muy vivo de cómo un hombre es capaz de sobreponerse a la más difícil de las realidades, siendo también un reflejo de las enormes dificultades que los españoles del siglo XVI tuvieron que superar en la epopeya que supuso la conquista de América.

 

A diferencia de Selkirk, Serrano no tuvo la opción de quedarse con un armario de cosas que le ayudasen en su vida solitaria. Conozcamos la historia del náufrago español.

 

          Situémonos en 1526


Los barcos españoles cruzan el mar Caribe en todas direcciones, pero América todavía es un continente mal conocido. Núñez de Balboa ha descubierto el Pacífico en 1513. Hernán Cortés conquista México en 1521. Pizarro ha comenzado su expedición al Perú en 1524. En el sur,  en lo que hoy es Colombia, acaba de fundarse Santa Marta en ese año de 1526. Cartagena de Indias no nacerá hasta bastante más tarde, en 1533.


Los mayores esfuerzos se concentran precisamente en el norte de Colombia, lo que será el Virreinato de Nueva Granada: un territorio muy hostil de selvas inextricables donde hasta entonces ha sido imposible mantener una base estable. Los españoles mandan continuamente barcos desde Cuba para abrir esa región. Han de atravesar un mar inseguro: los mapas aún no han cartografiado más que las costas y unas cuantas rutas seguras; fuera de ellas  acecha el peligro. Uno de aquellos barcos,  un ligero patache de exploración, ha partido de La Habana con destino a Santa Marta. Lo manda el capitán Pedro Serrano .


          El naufragio


A mitad de camino, en medio del Caribe, un fuerte temporal sorprende al patache. El barco zozobra. Demasiado temporal para tan poca embarcación. Naufragan. Entre enormes dificultades, los tripulantes intentan ponerse a salvo. El mar se los traga.  Sólo tres hombres logran sobrevivir.  Entre ellos, Serrano .


Lugar del naufragio de Pedro Serrano en el viaje de La Habana a Santa Marta y probable dirección que siguió el barco.

 

A   nado, llegan a un banco de arena, un atolón que no figura en mapa alguno. El  lugar es un infierno: en 50  kilómetros de largo por 13 de ancho sólo hay arena, sol, escasa vegetación  (actualmente el cayo donde llegaron a nado tiene vegetación sólo en una pequeña zona) y,  lo  peor  de  todo, no hay fuentes de agua dulce. Esos tres hombres han sobrevivido, pero han quedado aislados en un paraje donde la muerte parece inminente. No saben dónde están. No saben cómo alimentarse. Tampoco saben si algún barco pasará por allí.


 

 

 

 

 

Izquierda, imagen de satélite del banco de arena al que llegó  Pedro Serrano.

 

 

 

 

 

 

Abajo, situación del mismo banco frente a las costas de  Nicaragua en una imagen de Google Maps.

 

 

 

Comienza una carrera contra la muerte. De los tres náufragos, uno muere a los pocos días. Sólo quedan dos. Serrano sabe que sólo sobrevivirá si aprovecha al máximo los exiguos recursos que la isla ofrece.

 

          La lucha por la vida


El Inca Garcilaso,  que conoció la historia, lo relató así :

 

Luego que amaneció volvió a pasear la isla, que es despoblada; halló algún marisco que salía de la mar, como son cangrejos, camarones y otras sabandijas, de las cuales cogió las que pudo y se las comió crudas, porque no había candela donde asarlas o cocerlas. Así se entretuvo hasta que vio salir tortugas; viéndolas lejos de la mar, arremetió con una de ellas y la volvió de espaldas; lo mismo hizo de todas las que pudo, que para volverse a enderezar son torpes; y sacando un cuchillo que de ordinario solía traer en la cinta, la degolló y bebió la sangre en lugar de agua. Lo mismo hizo de las demás; la carne puso al sol para comerla hecha tasajos, y para desembarazar las conchas para coger agua en ellas de la llovediza, porque toda aquella región, como es notorio, es muy lluviosa.

 

Serrano y su compañero protagonizan un auténtico alarde de ingenio. Para aprovechar el agua de la lluvia, recolectan caparazones de moluscos y maderas del naufragio y fabrican un pequeño depósito. Para protegerse del ardiente sol tropical y de los fuertes vientos, y a falta de árboles, recogen rocas, conchas y corales, construyendo con esos materiales una especie de túmulo que les sirve de cobertizo. Hacen fuego con pedernales; como no hay mucha vegetación, lo que utilizan como yesca son los jirones de sus propias camisas.


Un día, después de varios meses de aislamiento, sucede algo extraordinario: aparecen dos hombres en un bote. No vienen a rescatarles, por desgracia: son también náufragos. El compañero de Serrano partió en ese bote con uno de ellos, en la esperanza de llegar a las costas de Nicaragua. Ambos se perdieron para siempre.  Serrano queda con el otro recién llegado.

La vida en el banco de arena es una lucha diaria por la supervivencia. No hay más madera que la que llega, azarosa, arrastrada por las olas, producto de otros naufragios. Con esas maderas hacen fuego. Hay que dosificar el combustible con extremo cuidado: no sirve sólo para asar la carne de las tortugas y los moluscos sino, sobre todo, para hacer señales de humo en caso de avistar algún barco. Pasan los años. Serrano y su compañero no se dan jamás por vencidos. Desde su atalaya divisarán algún barco español; ninguno los verá a ellos. Podemos imaginar la desesperación de los náufragos al ver cómo la salvación se les escapa por el horizonte. Mucho más nos cuesta imaginar así la vida, día tras día, hasta ocho años. Sin embargo,  un día   …    dejemos que lo cuente el Inca Garcilaso:

 

          El rescate

 

Durante años vieron pasar algunos navíos y hacían sus ahumadas ,  mas no les aprovechaba ,  por lo cual ellos se quedaban tan desconsolados ,  que no les faltaba sino morir .   Pero al cabo de este largo tiempo acertó a pasar un navío tan cerca de ellos que vio la ahumada y les echó el batel para recogerlos . Así los llevaron al navío donde admiraron a cuantos los vieron y oyeron sus trabajos pasados .  El compañero murió en la mar viniendo a España .

 

El compañero de Serrano, en efecto, murió a bordo; no llegó a ver tierra firme nunca más. Triste destino. Serrano, sin embargo, continuó con vida. Corría el año 1534.  Había sobrevivido en el banco de arena cerca de 8  interminables años .


Su historia dio la vuelta a España, que en aquel tiempo era como decir la vuelta al mundo. No es exageración. Tanto impresionó su gesta que las autoridades resolvieron llevarlo a la actual Alemania, donde se hallaba entonces el emperador Carlos, para que Serrano se la contara personalmente. El náufrago llegó a la corte imperial con la pelambre tal y como la tenía cuando fue rescatado con el fin de dar mayores visos de veracidad a su historia. Podemos imaginar el pasmo del emperador al ver aparecer a aquel hombre, con la salud ya recobrada, pero con los cabellos y las barbas de ocho años de aislamiento.

Serrano se convirtió en un hombre famoso. Fue llamado a decenas de reuniones cortesanas, donde la nobleza se aprestaba a escuchar su relato. Él mismo lo escribió en una viva narración. De todo ello hay  constancia en el Archivo de Indias, Sevilla .


Después, recompensado por la Corona, Serrano marchó a Panamá. Allí terminaría sus días. Así lo cuenta el Inca Garcilaso :


Algunos señores le dieron ayuda de costas para el camino y la majestad imperial, habiéndole visto y oído, le hizo merced de cuatro mil pesos de renta. Yendo a gozarlos murió en Panamá, que no llegó a verlos.

 

Así pues, los detalles de la permanencia de Serrano en su isla fueron relatados y ampliamente difundidos. En cambio, los detalles de la permanencia de Selkirk en la isla entonces llamada Más a Tierra  son prácticamente desconocidos. Cuando leemos la novela de Defoe seguramente muchas de las situaciones que el escritor describió en  Robinson Crusoe  nos parecen o deben de haber sido muy parecidas a las situaciones que le tocó vivir no a Selkirk sino a Serrano.


Además, el Selkirk real no tuvo ninguna compañía, al contrario de lo que le ocurre al personaje de ficción Crusoe, a quien Defoe noveló que durante un tiempo vivió con Viernes, un indígena que había sido abandonado en la isla. Quien sí tuvo compañía real fue Serrano. Otro más de los paralelismos que encontramos entre Crusoe y Serrano pero que no son tan evidentes entre Crusoe y Selkirk.

 

Así pues,  todo nos inclina a creer que Daniel Defoe, cuando escribió Robinson Crusoe en 1719, tuvo como mayor fuente de inspiración la historia de Pedro Serrano en su inhóspito banco de arena y no tanto la de Selkirk. Esto no impide que Daniel Defoe tomara algunas referencias de Selkirk, pues este  publicó por su cuenta un libro para contar sus aventuras. O se lo hizo escribir. Por cierto, el marinero escocés, aventurero impenitente, volvió a embarcarse. Sirvió en la Royal Navy en calidad de teniente y falleció en 1723  a la edad de 47 años a bordo del buque  Weymouth, frente a las costas de África.

 

Hoy, el islote, aquel infierno en forma de atolón donde estuvo Pedro Serrano, se llama Cayo Serrana, o Serrana Bank, en honor  al náufrago.  Está a unas 220 millas náuticas  (unos 360 kms.)  al este de la costa de Nicaragua (ver situación en las imágenes colocadas anteriormente) .   El escenario sigue como estuvo en 1526      ---con la salvedad de que los norteamericanos montaron allí una base militar temporal durante la crisis de los misiles con Cuba--- .

 

A nuestros ojos el cayo es, indudablemente, un lugar paradisíaco de naturaleza virgen; pero no lo fue para Pedro Serrano pues allí, recordemos, ni siquiera hay fuentes de agua dulce. Al igual que anteriormente se hizo con la isla del escocés Selkirk,  invito a mirar unas fotografías de Cayo Serrana, merece  la pena deleitarse con esta GALERÍA DE IMÁGENES CAYO SERRANA .

 

Actualmente Cayo Serrana pertenece a Colombia pero EE.UU. parece que sigue teniendo mucho interés en la zona. Al menos lo tenía, e importante, hasta no hace mucho: he aquí un atlas estadounidense donde Cayo Serrana queda marcado como  "área periférica caribeña estadounidense",  equiparable a Puerto Rico, Canal de Panamá e Islas Vírgenes:


  "Áreas Periféricas Caribeñas Estadounidenses", según este atlas fechado en 1970.

 

Hacia 1990, unos cazadores de tesoros encontraron en la isla donde había vivido Pedro Serrano el túmulo de rocas, corales y conchas que los náufragos construyeron para protegerse del sol. Tesoros, desde luego, no encontraron ninguno. El único tesoro es el inmenso esfuerzo de supervivencia del capitán Pedro Serrano y sus compañeros. Esas podían llegar a ser dificultades en la época que le tocó vivir y esos podían llegar a ser  los conquistadores de la  España del siglo XVI .


La historia de Pedro Serrano, como quedó dicho,  fue recogida en el Archivo General de Indias, el gran tesoro documental sito en Sevilla sobre la epopeya española en América. He aquí un  fragmento de los comentarios que hizo el Inca Garcilaso a propósito de Pedro Serrano referente a la parte donde se encuentra con su compañero:


Al cabo de los tres años ,  una tarde ,  sin pensarlo ,  vio Pedro Serrano un hombre en su isla ,  que la noche antes se había perdido en los bajíos de ella y se había sustentado en una tabla del navío .


Cuando se vieron ambos ,  no se puede certificar cuál quedó más asombrado de cuál .  Serrano imaginó que era el demonio que venía en figura de hombre para tentarle en alguna desesperación .


El huésped entendió que Serrano era el demonio en su propia figura ,  según lo vio cubierto de cabellera ,  barbas y pelaje .


Cada uno huyó del otro ,  y Pedro Serrano fue diciendo :   ¡Jesús, líbrame del demonio!


Oyendo esto ,  se aseguró el otro ,  y volviendo a él le dijo :  «No huyáis, hermano   de mí ,  que soy cristiano como vos»;  y para que se certificase, dijo a voces el Credo .

 

Comentarios Reales de los Incas .

Inca Garcilaso de la Vega .   1690 .

 

 

 

 

 

 

 


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Comentarios: 9

  • #1

    Macrocefalin (viernes, 13 julio 2012 11:36)

    Increíble a la par que interesante la historia de Selkirk, Serrano y Robinson, que, aunque sea ficticio, tiene que ver bastante con los dos sujetos. De verdad, a cada momento de lectura se me hacía más interesante el continuar con ella. Muy muy bien redactado, y muy buen diseño. Ya sabes, como siempre te digo, todo muy bien ordenado. Y las islas... una auténtico paraíso. Realmente valientes, y, sobretodo, gente con esperanza. La verdad, vivir 8 años, con únicamente un objetivo: el tener esperanza y seguir sobreviviendo. La verdad, no sé cuál fue el hecho que le animó a estos hombres a sobrevivir. Lo que da pena también es el hecho de que el primer compañero de Serrano, tras estar sobreviviendo todo un tiempo (no 8 años, como Serrano, pero sí bastante tiempo), que se fuera con un náufrago del bote en busca de la costa de Nicaragua y no se le viese más... una verdadera pena. Muy interesante todo. Un saludo, ROMEROLANDA.

  • #2

    singladuras (sábado, 14 julio 2012 10:43)

    Muchas gracias por el comentario y por la buena impresión que ha despertado en tí. En situaciones límite es asombroso lo que la fuerza interior y el ingenio humano pueden dar de sí.

  • #3

    Josep Lluís (lunes, 21 enero 2013 09:41)

    Ante las bellas imágenes de Cayo Serrana se me ocurre que lo que hoy contemplamos como un paraíso (y que ilustraría a la perfección la portada del folleto de cualquier agencia de viajes) puede convertirse en todo un infierno para el hombre. Debe de resultar terrible estar ocho años totalmente aislado en un lugar así. Y, encima, viendo pasar de largo los escasos barcos que por allí transitaban, con la esperanza de volver a tierra cada día más y más mermada.

    Deseo felicitar al autor del blog por lo magníficamente bien que ha relatado ―y documentado, mediante fotografías, citas y mapas― esta apasionante y poco divulgada historia. De niño leí las andanzas de Robinsón Crusoe. Pero desconocía por completo estos datos históricos, los cuales agradezco.

  • #4

    singladuras (lunes, 21 enero 2013 18:03)

    Gracias a tí, Josep Lluís.

    De jovencito también me gustó conocer las aventuras de Robinson Crusoe. Creo que a casi todos los niños y jóvenes les gusta esa novela. En una ocasión (creo que tendría unos 13 o 14 años) me regalaron una edición inglesa, antigua, de esas de tapas duras de tela y papel algo amarillo por el paso del tiempo, y que guardo como una reliquia de juventud.

    Y mira por donde, pasando los años acabo por sospechar que a lo mejor Robinson no era tan inglés ...

  • #5

    gjq (sábado, 14 septiembre 2013 00:47)


    Enorme

  • #6

    Dagisbla (miércoles, 09 octubre 2013 03:47)

    gracias

  • #7

    pablo j.hernandez (lunes, 27 enero 2014 12:53)

    Interesante trabajo, en especial las fotografias de Cayo Serrano. Gracias por compartirlas.

  • #8

    MISANDRO (domingo, 08 junio 2014 20:00)

    COMO DE COSTUMBRE, LOS INGLESES DAN A CONOCER LO SUYO Y LOS ESPAÑOLES OCULTAMOS LO NUESTRO. MENOS MAL QUE HAY GENTE COMO USTED, DON JOSÉ. INTERESANTÍSIMA LA HISTORIA DE PEDRO SERRANO. NO LA CONOCÍA. LO DICHO. AQUÍ HAY UNA GRAN NOVELA.

  • #9

    singladuras (martes, 10 junio 2014 09:25)

    Muchas gracias por su visita, Sr. Misandro. Los españoles tendemos a recordar nuestras derrotas y desastres mucho más que nuestros éxitos. En cuanto a mí, tan solo aporto un granito de arena y nada más.

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